Blue teenager

Hoy es viernes
y los chicos de mi edad
salen con ganas a la noche
se emborracharán seguramente
y para cuando la madrugada
se haya hundido en sus cuerpos
nadie estará solo

Mudanza (a love supreme al fondo)

I
Obligado a mudarme
entre los humanos pares
justo ahora que vengo del baño
completamente lanzado y azul
floto sobre mi tenue sombra
cuelga de mis vencidos
párpados enrojecida esclerótica
dame claridad.

II
El ácido y dulce sabor de la quinua
resbala por mi gaznate de espantapájaros
mientras la ronda de gallinazos
—altos funcionarios de terno y corbata—
reduce su diámetro alrededor
de mi desolada inutilidad.

III
Reconocimiento, resolución, perseverancia
y humo, mucho humo hasta deshidratarnos
cuando la cuerda floja de la lucidez
sea un arco sin flechas
o un salmo sin dientes...

IV
Recuerda: la fiebre y el olor a vinagrillo
de dos cuerpos que se consumen
en medio de la más densa oscuridad
palpable en los huesos de xysed la chic
— sus caderas de armonio siglo xvi —
devienen en la armonía exaltada
a su justa significación:
una cama rechinante.

LXXIV

Hubo un día tan rico el año pasado...!
que ya ni sé qué hacer con él.

Severas madres guías al colegio
asedian las reflexiones, y nosotros enflechamos
la cara apenas. Para ya tarde saber
que en aquello gozna la travesura
y se rompe la sien.
Qué día el del año pasado,
que ya ni sé qué hacer él,
rota la sien y todo.

Por esto nos separarán
por eso y para ya no hagamos mal.
Y las relfexiones técnicas aún dicen
¿no las vas a oír?
que dentro de dos gráfilas oscuras y aparte,
por haber sido niños y también
por habernos juntado mucho en la vida,
reclusos para siempre nos irán a encerrar.

Para que te compongas.



De Trilce
Poesía Completa, Ed. Procultura, Casa de las Américas. Cuba, 1988.

*Gracias a la versión musicalizada, en ritmo de blues, de rafo pude prestar debida atención a este lindo poema que se me había escapado de nuestro querido, como diría el buen joan, Vallejito. Por eso a buscar el disco homenaje que le han hecho bandas locales.

Contentamiento del convaleciente

Ahora que sencillas materias
animan las brasas de mis monólogos
mi espíritu se estimula
a punta de cafés tibios
y mis semanas suficientes
flores de patetismo tienen
con los partidos de mi alicaído
y blanquiazul equipo
hasta mi sonrisa restaurada
se esfuerza por elevar el velo
más allá de su artificial brillo
de una repentina bonhomía
mientras dure esta viada
me digo frente al gentil espejo
pasearé las galas de la buena salud
bajo arcadas celebratorias
y recibiré con adolescente expectativa
la llegada del verano
y sus nocturnas caricias .

Contra la azul indiferencia de una burócrata

a Claudia


Porque no quiero que llegues a hablar del clima con tu reflejo
de la pantalla porque no quiero que se marchite tu sexo
entre cuatro paredes que bien pueden ser dos maderos
y la esperanza cada vez más lejana de salir a flote con ellos
porque no quiero que tus pasos de inquieto pajarillo se consuman
en el triste viaje que va de tu escritorio al despacho del jefe.

Oculto en un raído traje sastre yo te observo, pajarillo
te observo mientras pierdo el tiempo en lecturas que olvido pronto
incluso mientras tecleo estas palabras mal formadas
mal encauzadas vadeando siempre las orillas más pantanosas
de mis sueños te observo como observo el amarillento flujo
de mis manías más vergonzantes que tu apenas sospechas
pero seguro intuyes: una oscuridad gratuita e insignificante
que a veces me espanta con las encías peladas de su vieja sonrisa.

Es que hay un vicio que no me deja no me deja llegar a las ramas
más frondosas de la caída y estar menos colgado en papeles
embarrados con palabras de otros nunca mías palabras
que apenas si entiendo que apenas si aprehendo
a reconocer más allá de la oscuridad en la que me dejan
porque ciego y todo camino como gato por los techos
de tus ilusiones y me lavo la cara con lo poco de saliva
que me queda para estar presentable y regar con mi sed
esta flor narcótica que te entrego entre oficios y memos
nada memorables: acógela con devoción y sordidez.

You don’t know what love is

No sólo recogemos nuestros pasos
cuando de ser dejamos
también con los accidentes venales
cosechamos manchas y cicatrices
o incluso con el simple atisbo
de una anomalía en la silueta
de la mujer soñada
y repasamos el sinuoso camino
que nos ha llevado
casi sin darnos cuenta
al estado más vulnerable
una herida desnudez
sin mas gracia
que aquesta lampiña nulidad
para los humanos menesteres.

Por eso acógeme
peregrino de los humeantes basurales
ensúciame con tu lengua de perro
imprégname tu hedor de sueños chamuscados
convierte los jirones rosáceos
de mi carne en el ceniciento despojo
que duerme bajo los puentes y escupe
una maldición cada mañana
a los carros que saltan por la avenida
como nerviosos cervatillos
apurados por entregar sus yugulares
a la maquinaria de la vida.

Proletarian blues

Como todos los acorazados por aciagas circunstancias
cortados de cuajo por el agudo filo del destino al acecho
tarde o temprano desenhebrada entre los viscosos
dedos la madeja dorada de una timidez pronunciada y gratuita.

Como el mesero de ese antiguo restaurante en el centro de la ciudad
que atendía sin mirar los ojos de los comensales. Aquel pobre señor,
que bien podía ser uno mismo en un futuro próximo, poseía un rostro
que contravenía aquella prontitud diligente y dejaba apreciar mas bien
una faz lánguida, cansina y como carcomida por la rutina de las moscas
girando como oscuras nubes de smock sobre las sobras de la comida.

De ánimo asequible este hombre se yergue cual la efigie
de un extraordinario animal viejo y dócil que absorbe
de las miradas indulgentes la fuerza para su ferocidad venidera.

Primera incursión nocturna de Alonzo, the armless

Olisqueo
defecto de mi malsana lucidez
una vacilante proyección sentimental
que se presta valetudinaria y embarrada
a la boca maldiciente de las hetairas
—sierpe mas rápida
que la mano del mago
sacando conejillos de indias
del ano de su ayudante

Cuando me llevaron una extraña
noche de celebración
al hombre forzudo y a mí
a beber yonque gitano
y brindar por los tortuosos
caminos de la perdición
y la vergüenza
fuente de gay saber
las mujeres públicas
con una vacuidad obscena
se descosían de risas
por los escarnecidos muñones
de mis costados
entonces vomité
luego a la más obesa
y desbocada
le pedí que me masturbara

Blues mordiente

Cuando escribo cojeo
cuando hablo lloro
porque el agudo y frío Eolo
golpea mi diente
con el tridente
de fiero Poseidón
o con el martillo
amarillo
de anabólico Vulcano

Humillado
por el pequeñito
dolor creciente
bajo la frente
y me abrumo
con la mirada
del inclemente Eolo
que desata la tormenta
nuevamente
de granizo corrosivo
sobre las negras
nalgas oh sensitivas
tripas expósitas
de mi diente mutilado.

Hangover blues

Ocúpate de mi dolor
víscera azul de la indiferencia
ocúpate de limpiar la sangre negra de mi ánimo
y su humeante corazón que se balancea
en el frágil hilo de su propio pulso
guíame cual borracho
en medio de la avenida
que deja tras cada esputo
una parte de su alma
aligera el peso de sus torpes huesos
que se hunden
en las turbias aguas de la carne
entibiando para nadie
la memoria perdida
de los sentidos perdidos
déjame dormido sobre el aserrín de la resaca
donde boleros se entierran
entre carnosidades florecientes
de flora y fauna el desengaño brota
cual viento de los metales
los suaves rincones
de orines oscuros

souvenir de medianoche

Le soplo directamente al oído
semillas diente de león a Xysed la-chic
para que mi nombre se derrumbe
cual muro de los lamentos
bajo por su curiosidad espantada
y borro la manchas que dejó el sol
sobre las palmas de sus manos
escucho las crepitaciones
de nuestro deseo que se mosquea
como una fruta podrida
continuo y pretendo cubrirla con retazos
de pieles curtidas a flor de hiel
la memoria de esta agua rompiente
se estrella contra sus muslos
y nos salpica de estrellas meridianas
surco el malecón emplumado
como un sorprendido felino
que se agita por el salto de la noche
y despierta en nosotros
la trémula cercanía
de dos tímidos adolescentes

Laborare stanca (flashback estival)

Mi día está luminoso, el sol cae sobre mi escritorio, sobre unos papeles amontonados que brillan hasta empañar la vista. Con lentes ahumados y crema de broncear sobre mis peludos brazos y piernas aprovecho el resplandor del papel y, claro, de paso espero al gran jefe, leo:

“No tomamos fotos, porque las cámaras no eran necesarias. El cementerio está ubicado en una hondonada entre los contrafuertes andinos, que son cerros apéndices de la cordillera de los andes que penetran el desierto, a mas o menos 15 minutos de mi casa, un poco menos quizá.
Había harta gente, es decir, harta vida, detalle que nos hacía caminar dando saltos y haciendo equilibrio sobre romos nichos y tumbas puntiagudas distribuidas sin orden ni concierto. Como no había un camino definido para los vivos, a veces terminábamos pisando algunos sepulcros improbables para nuestro oscilante desplazamiento, y eso no era lo peor, sino la mirada que te echaba encima el familiar que había ido hasta allí para poner unas velitas y tomarse una chela con su finadito.
También había mucha música, hasta un grupo de música chicha animaba la extraña y calurosa tarde con un concierto sobre un endeble escenario armado a la entrada del camposanto. Como fuimos después de almuerzo, parece que los brindis habían empezado temprano, ya muchas familias se encontraban bailando waynos (huaynos?) bastante festivos. Por eso, lejos del escenario, nos dedicamos a seguir y escuchar a los músicos ambulantes que por todo el cementerio, como abejas recorriendo nerviosas sus vibrantes nichos, buscaban familiares dispuestos a bailar con sus muertos.
Fuera del cementerio, la calle de tierra se encontraba atestada de ambulantes vendiendo velas y flores y, como no, comidas. Los olores de éstas se enredaban entre sí y entre choclos sancochados y frescos quesos, chicharrones de chancho, humitas dulces y saladas, ni bien las vi, infaltables las tanta wawas, me acordé de ti, hasta pensé en comprarte una, pero, como no sabía cuándo iba a verte, desistí de la idea, no vaya a ser que cuando te la dé esté dura y amarga, además estaban asoleadas.
Y esa fue nuestra tarde en el cementerio “La Luz Eterna”, un cementerio muy pobre, la verdad, pero que ayer estaba rebosante de vida y lleno de colores, ya que muchas familias aprovechan el primero de noviembre para darle una limpieza a lo nichos o a las tumbas dejarlas con un montículo de piedras celestes recién pintadas. ”


Oh! acaba de llegar el jefe y yo tengo que ir hasta la imprenta para dejar que los gatos azul ruso me quiten el bronceador con sus pequeñas y ásperas lenguas...

14th Alonzo, the armless dream



for xysed la-chic


Y sudaba
como un jugoso pedazo de bife bebé
que el metabolismo de la niña trapecista
al despertar de su regio seso
agobiada por esa enfermiza manera
que tienen los bárbados de oscuros cabellos
de venerar su indiferencia
se negó por ser más humanitaria que nosotros
los simples y tristes omnívoros
(que comeríamos hasta la suela de sus zapatos!)

Y las miradas dolientes de la multitud
los vecinos notables
de su notable distrito
se agolpaban en mis cicatrices
regodeándose los dedos con mis rosáceas cavidades
o en mis áridos queloides donde se ceba
el más fétido humor humano
repasando sobre mi desarropada
permanencia
la tersa flor de liz
de sus iridiscentes y glaucos ojos
derramados en materia nocturna
marchitándose como el espíritu de los inconstantes
ante las causas febriles

Caminamos a la velocidad de nuestras palabras
Huyendo hacia el mar
Caminamos
Sin sentir el frío
excesivo
de la verguenza.

Lonesome blues

cada vez que recuerdo
te odio
y llegaron los vientos agrios
demorados
por tus manos
culpables de qué hazaña
o derrota
da lo mismo ahora
mi casa mi cuarto mi cama
se van llenando de presentimientos:
pequeñas espinas
desprendidas de tu cuerpo

Eielson siempre Eielson

Cuerpo transparente


Completamente azul y despeinado
El corazón y la cabeza entre las nubes
Heme sin mejilla y sin mirada
Con un rayo de luna en el bolsillo
Para vivir
Uso una máscara de carne y hueso
Un cigarrillo y luego una sonrisa
O primero una sonrisa y luego un cigarrillo
Posiblemente encendido
Visto saco y pantalón planchado
Frecuento hoteles amarillos
Nadie me espera ni me conoce ni me mira
Mi cuerpo es humo materia indiferente
Que brilla brilla brilla
Y nunca es nada.


De Noche Oscura del Cuerpo, Roma, 1955

s/t

Luego de sufrir lo humores del infiernillo de la línea 3, bus en el que vengo al trabajo y, lo peor de todo, sudar como chancho por la cólera que me dio el cuerpo del grandulón que me tapaba la luz y oscurecía más de la cuenta las páginas del libro que venía leyendo colgado del pasamanos, fui invadido por una sensación de vastedad cuasi religiosa cuando, bajando del micro, mi flaco cuerpo se topó con el frío. Sí, aquel maldito frío que nos hace tiritar cuando nuestra piel toca las mojadas sabanas de humedad a la hora de acostarnos. Esta vez pude sentir el frío que se hundía poco a poco en mis huesos y una extraña y placentera sensación me invadió no sólo el cuerpo sino también el ánimo.

Ahora, por la tarde, luego de almorzar di una caminata añorando tener un poco de fifi que fumar. Mientras caminaba de pronto me volvía a copar aquélla extraña sensación de bienestar y vastedad. Caminaba solo y lleno de plenitud (aunque no sé qué clase de plenitud). En algún momento pensé que mi organismo quizás podía liberar dopamina a la hora de la digestión y de ahí esa sensación. Segundos después me reí de esta idea por ridícula y angurrienta.

Oda 51 de Ricardo Reis -

Quantos gozam o gozo de gozar
sem que gozem o gozo e o dividem
entre eles o verem
os outros que eles gozam.
Ah, Lidia, os trajos de gozar omite
que o gozo é um, se é nosso nem o damos
aos outros como prémio
de verem nosso gozo.
Cada em é ele só, e se com outros
goza, dos outros goze, nao para eles.
Aprende o que te ensina
teu corpo, teu límite.

----

Cuántos gozan el gozo de gozar
sin que gocen el gozo y lo dividen
entre ellos y el ver
los otros que ellos gozan.
Ah, Lidia, los trajes del gozo omite
que el gozo es uno, si es nuestro, no lo damos
como premio a los otros
por ver nuestro gozo.
Cada uno es él solo, y si con otros
goza, de los otros goce, no para ellos.
Aprende lo que te enseña
tu cuerpo, tu límite.

Traducción de Ángel Campos Pámpano

de Odas de Ricardo Reis
Pretextos, 1998

Ricardo Reis - Fernando Pessoa

Reflexiones dentro de una iglesia

al Toyo Fernandez, donde diablos esté


Teóricamente,
este espacio no le pertenece a nadie
como las caricias de una mujer pública
pequeña ínsula a la deriva
que se rige por sus propias leyes
y una asidua feligresía.
Teóricamente
este espacio es sagrado
y las leyes del hombre
pierden piso y peso.

Carlos saca el falso
y es el primero en parchar su corazón.



Summertime



a Juanina y Andrés


Barbariquia
Calcabrina
Aliquino
mis caros amigos
dorando sus cuernos y colas
en agua dulce deben estar ahora
tendidos en el flujo plateado
de sus memorias luciferinas
remontando las extremidades
amadas cual sobre vísceras
palpitantes la tibia arena,
delectación del abandono.

Dizque a modo de bolero culterano

Dorados metales al viento
y palmeras despeinadas,
exuberante imagen
de la avenida de mis sueños,
impregnado ha
su éxtasis diezmado,
manado no de la fuente
mas sí del encubierto
non amado en una bruma
pegajosa cual la quietud
de las aves en sus jaulas,
la in-con-men-su-ra-bi-li-dad
de la celeste bóveda
invádenos siempre
cuando nos dejamos arrastrar
por las ilusas pasiones:
sólo el olor mal
de nuestro origen
de jaula ha de ser.

A DONAR SANGRE PARA LOS HERIDOS POR EL TERREMOTO!!

Una delgada columna de sangre desciende desde una bolsa de polietileno hasta la vena mayor de mi mano. ¿Qué otro corazón la impulsaba antes, qué otro corazón más vigoroso y espléndido que el mío, lento y trémulo? Esta sangre que me reconforta es anónima. Puede ser de cualquiera. Yo voy (o iba) para ser misántropo y no quiero una deuda sospechada en todos los hombres. ¿Cuál es el nombre de mi dador? A ese solo y preciso hombre le debo agradecimiento. Sin embargo, la sangre que está entrando en mi cuerpo me corrige. Habla, sin retórica, de una fraternidad más vasta. dice que viene de parte de todos, que la reciba como un envío de la especie". (José Watanabe)

De la cofradía de la sinhueso

Estrelladita
de porcelana
regocijó
a los gentiles miembros
con sus guiños
de nobleza cejijunta
desde entonces
sus dorados
y frescos muslos
(al aire siempre)
fueron requeridos
—como los cantos tradicionales
y el agua florida—
para todo tipo de evento
en especial
los funerales
donde el responso dado
de manera primordial
con su voz
a tercio pelada
recaía
con lúbrica solemnidad
sobre el blando
y enterrado miembro

Dioscuros del trópico

María Venera, trapecista de mis sueños,
tu imagen se incuba en la caída filial
de la especie y ya no deseo el rezago
de tus manos mas que como purga
para la razón desbocada.

Por eso, me entrego
a los cantos del amor nunca sido,
el tibio hocico del perro que todo lo huele
incluso, a consta, del hediondo papel
que representamos bajo el temblor
de nuestro cuerpo recién iniciado
en los sinuosos caminos.

Demos gracias a los dioscuros del trópico
y al viento de sus metales broncíneos.

(Ciertamente, podría haber humo y más calor aquí
y ser el trópico el que se derrama
como la brisa mi ansiedad que todo lo toca,
pero el sudor en soledad es una cosa
demasiado solemne y engorrosa.)

Alonzo, The Armless

Si me entrego con dedicación al recuerdo
de tus caderas podría medir el tiempo
con las palmas de mis manos
y pasar por el lado de esas muchachas
sin sentir su tibieza decrépita,
pasearía entonces con mi ánimo al tope,
erecto mi espíritu sin mayor oficio
que dejarse arrastrar por el viento de los metales.

Soñar que estoy condenado a la vigilia perenne
puede significar que el insomnio no se hizo para
los débiles de voluntad quienes, sin embargo, reciben
con profunda delectación el espigón rosáceo
de la autoindulgencia, el signo del desdeñado,
el hijo del tormento, leporelo del insomnio
dedicado con especial cultivo a la mujer del prójimo
en especial, aquellas, las de caderas de armonio siglo xvi.

Ahora que el sueño me llena
como el más esperado narcótico,
me doy cuenta de mi natural pudor
de escribir falseando mi espíritu
ante mis estados de ánimo
anclados sobre el papel cebolla
los legajos de un solitario más,
un gran pendejo en el fondo
-perdonen la impudicia

Carrusel en jaulas

Pajarillo yanasiqi dice
que la piedad y la culpa
son los enemigos del verduguillo
y las plumas erguidas cual vergas
el espasmo del remanso que se enturbia
como una muchacha pudorosa

Mono yanahuishla dice
que soñar con las caderas prestas
y elevadas de la mona que se desea
describe un poco patéticamente
el pegajoso sentimiento
de la autocompasión absoluta
que se derrama
como la sangre que se traga
para la ofrenda
de incendiar los platanales

Pishtaco sacaojos dice
que luceros bailarán como culebritas
en las cuencas vaciadas de los
cuyes -pequeños humanos sin cola-
el espectáculo de sus infinitas luces
serán como sus chillonas voces
horadando el pellejo de carnero
con que el hombre de añil
—el que cuida nuestras jaulas—
cubre su vacío
con dejadez
y vergüenza

A really good time blues (Imitación, a modo de homenaje, de Bernardo Soares)




Alejado por enfermedad de los humos fatuos
por voluntad propia del trato humano repudiado
cultivo como ofrenda el peor lado de mi naturaleza
y su frío desdén por el entusiasmo de la gente saludable

Escribo por vergüenza ajena sin pretensión literaria ni terapéutica
últimamente posar el lapicero sobre el papel
tiene el mismo efecto de mis índices presionando la pústula
que arriba a mi piel con indecencia

Escribo para dejar marcas en el camino de regreso que detesto
sumergirme de lleno en la miseria de una vida condenada
al deterioro consuetudinario sin solemnidad ni indiferencia

La soledad grata a mi biliosa naturaleza me ha vuelto un ser repulsivo
las miradas de las muchachas en flor me llegan como pedradas

Poiema para que mimi huang deje de odiarme

Me pregunto si en tu voz los cadenciosos versos
de Oh Sae Young sonarán como los susurrantes
bambúes agitados por los vientos de marzo

Mimi, tell me when my light turns green:
las onduladas músicas de los ensimismados
provienen de las blancas palmas de tus manos consteladas

Y te escribo bajo el temblor de mis párpados quemados
Y la posibilidad, siempre grata, de sufrir una parálisis

Y todo por esforzarme en recordar el tibio olor de la grama mojada
La lluvia estival de noviembre en medio del valle sagrado
La belleza de Pisaq

Porque no nos queda otra que seguir el camino estelar del agua pulida
para abrigarnos del cansancio y de la luminosa ubicuidad
de los turistas japoneses

Para la próxima, I swear, llevaré vino tinto, laurel y especias



Pajarillo*

Pajarillo Pajarillo
Pajarillo quita sueño
Por qué vienes a cantarme
Ya teniendo otro dueño
No me llames por mi nombre
Ya ese tiempo se acabó

Llámame la flor marchita
Que del árbol se cayó

Cinco flores necesito
Para pronunciar tu nombre
Azucenas margaritas rosas clavel y jazmines

Para todos hay mañana
Sólo para mi no hay cuándo
Todos quieren
Todos aman
sólo a mi no me reparan

Saca la piedra del río
Saca la piedra del mar
Que piedra tan resbalosa
Que no la puedo sacar


De tu casita a la mía
Hay muy poca vuelta que dar
Cholita tan pretenciosa
De noche te he de robar



*Tomado del disco "Arguedas: Canto y Herencia."
Canta: María Rosa Salas
Guitarra: Walter Humala
El disco contiene huaynos recopilados por José María Arguedas; también, su voz cuando le enseña a encontrar el tono apropiado a María Rosa Salas, reproduciendo tal cual lo escuchó el escritor en los pueblos de la sierra. Este huayno probablemente lo haya escuchado en Obrajillo, Canta, según mi padre.

Primer intento de soneto expresionista (o downhearted blues)

Quiero dejar por sentado los síntomas de extrañeza
que me aparecen sobre la carne cuando bajo los pinos
de tu silenciosa calle sombras amarillentas
entretejen mi camino azorado por la mordacidad
de las miradas cruzo carcomido cual las ratas
sobre las pieles colgantes de embarrados jardines

Respiro con dificultad las distancias que nos avecinan
como si hubieran hundido mi cara entre tus cabellos
y bajo sus ondas oscuras mi olfato percibiera los alimentos
que tu metabolismo no consume la carne que tu ánimo
por profunda piedad desdeña cual tus caderas harían
si de mis dedos babeantes y temblorosos se trataran

Colmase la calle de niebla que me difumina
no sin cierto regocijo, perdón digo aire rojizo
que se expande como la tibieza de un cuerpo que flamea
desde su indiferencia
el ocaso abierto
rampante
y ensangrentado

Poiema sin final para las causas urgentes

A mi María Venera

Cuando sueñes
con las torneadas y largas piernas
de la mujer que pasó por tu lado
sin dignarse a echarle un ojo
a tu mendiga presencia

cuando empozada
en el fondo del espejo
recién dragado
por el pérfido destino
tu esperanza se derrama
como el flujo amarillento
que un benéfico perrito
deja en cada poste peregrino

cuando ni la máscara
de los antiguos sibaritas
nos libren de los necios
hábitos de la multitud
emperrada en brillar
como la mas pura
de nuestras oscuras
intenciones

en fin, cuando sientas
que el desamparo
apremia hasta en la suela
de los zapatos

abre
las ventanas
y fuma

redención (flujo violeta de 1998)

Quién ha escrito aquí antes,
quién ha escrito,
dicho o amado aquí antes
sobre estas pieles
quién osó derramar aquí
su tinta negra de inmaculado corazón que no se da cuenta
de ver el amor de un cuerpo sin prestigio
que no amamos pero odiamos
leer con la obligación de no mirar por la ventana,
entonces no conocía :
el miedo al vacío
de tener el pecho
sonando como
una campana, ves,
eso era todo,
Pero no está bien dicho
lo que se quedó antes tentando la memoria,
posibles lecturas de algún garabato en la arena, en el papel en blanco como este momento, recuerda estas palabras,
puede ser
lo único que
nos quede, pero
no des razón para voltear la página ahora que
han detenido esta mano para pensar,
no más de cuarenta segundos,
más despacio, idiota!,
los reflejos de la intertextualidad aparecen cuando menos los esperas,
así como el amor,
el miedo el vacío
y volvemos al inicio,
mas quién ha dicho que esto se puede entender o sentir?
yo sólo espero pasar el tiempo
y bajar por la tarde
ahora que el sol hace vibrar las ventanas
de este barrio miserable que no se parece a nada
informe para mañana y para siempre; no
veo la necesidad de estar aquí perdiendo
el tiempo podría ser una buena excusa
sin imágenes que adorar
—bajo su vientre el oculto fuego
de un tatuaje en la piel permanece
aleteando y dicen que es un arte
que se extinguirá pronto—
entonces me cubrí de heridas
y tuve sexo anal con mi novia, Shiny shiny boots of leather, wiplash girlchild in the dark,
pero ella ya era otra,
amaba bajar
la bajada balta
y ver el mar
mientras caía el sol entre sus piernas;
era un momento glorioso y fácil poder decir te amo, estoy seguro de eso ahora, en fin,
el caso es que esta chica tenía unos gustos retorcidos y amaba mis heridas como una loca (que yo me hacía sólo por y para ella) a los gatos,
los solitarios amantes de la luna
y la paja
esas son las etapas del hombre, chico,
quémalas sin maña, siempre con dedicación
serás un buen tipo, mientras no desees
a la virgen ni a tu madre virgen que te concibió
por obra y gracia sin dolor con una sonrisa
blanca blanca como la sangre vino tinto
que bebe el cura de la capilla de tu barrio miserable
que no se parece a nada, excepto a un lugar
donde nadie te encuentre si es que está con ánimos de buscarte,
búscale un nombre mientras tanto
a la mujer que tanto amas
(qué coloquial te has vuelto, querido)
porque ella amaba la poesía y yo amaba cuando la poseía, mira, lo estoy intentando hasta acabar con la tinta negra
sobre la mancha blanca: no veas afuera
el tiempo anémico no pasa de hoy,
todo está en su lugar
donde deben estar mientras ella abraza a otro
( la alteridad me altera, debo reconocerlo)
en mi lugar
de origen
de final,
de todo escribo en estas líneas,
palabras propicias contra el maleficio
de la ausencia, dichas de soledad
las manos llenas que se agitan como
doncella que no soporta los tambores de su pubis
qué o quién anuncia la música de guerra
que extraño suena el dolor parecido al silencio,
la página en blanco, el miedo...
Ya estaba escrito, todo estaba escrito corazón blanca campana del dolor siempre al corazón del tiempo van estas manos inútiles que han sido tuyas siempre han sido tuyas
por eso son mías:
eco de un portazo final, alguien se enoja.
El tráfico de palabras nunca termina
siempre hay un lugar común donde reposar nuestros huesos, look outside; otro movimiento de manos,
otro corazón?;
signos de interrogación cerrando la tarde y tu nombre que no se atreve en cursivas siquiera a dejar el cielo de cartulina y los treinta grados de ironía del último meridiano : Lugar de la leyenda (herida de tu nombre).

B-l-u-n-e-s (o diskmanstolen blues)

Ya no más
comprar las tres A
ni amueblar
los oscuros rincones
de mi cabeza
con un par
de colchonetas
—una
para cada nalga—.

del baúl del guardia civil: Dos sobrevivientes

divina vanidad...donde me ausento
Martín Adán

—VI—
Mirada fuente
Vislumbrada señal del acaso
Encantadora de relojes
No dejes que estos huesos peregrinos
Escriban su historia
No dejes que esta chispa
Consuma todo el fuego
Eterno leve respiración
palpada
Por débiles estaciones
En la yema de los dedos
Oh dame la señal
El cuerpo
El silencio necesario
Que debo leer
El animal que debo amar
Y luego matar
Úngeme tu inefable cielo
Ahógame como al sol
Sin dejar que la llegada
De la mañana
Haga vibrar las ventanas
Colma de niebla los parques
Asienta el frío
Fondo del mar
Sobre nuestras cabezas
Sobre nuestras mujeres
vírgenes
Y sus amantes
Como débiles luminarias
A la deriva
Elogia este himno insepulto
Este muerto
Insoluble música de cámara
Como brisa
Que mueve las cortinas
El lento mecanismo
De la herrumbre
Incólume torbellino
De máscaras


—VII—

(Y pudiera seguir
Esta batalla
Perdida fetiche mecánico
De la naturaleza
Esta forma de vivir
La muerte
Urbana manera de odiar
El cuerpo
Y sus jardines colgantes
Islas y costillas
De los calendarios
Antiguos símbolos del amor
Mesiánico
Nombres futuros
De los océanos
Sobre los que pace
El silencio
Y el mediodía
Declinante
Como una novia
En el altar)



Lima, otoño de 1999

del baúl del guardia civil: un otro ||||||Flashback||||||

El domingo me llamó la chica del poto verde, quería que le dijera en dónde podía conseguir un poco de la verde rama. Le dije que en realidad no sabía, lo que es cierto porque en la horrible no sé dónde. Como le dije aquello, ella me hizo recordar, aunque muy sutilmente, la antiquísima vez que yo estuve en el mismo estado y, además, por esos años, ella sin hijo y con, por lo menos, una centena de kilos menos, me ayudó en mi triste estado. Eso me hizo sentir un poco mezquino porque, si no recuerdo mal, aquella vez tuvimos que ir hasta la casa de una amiga suya que vivía por los quintos infiernos para que nos prestara cinco soles. Conchudamente, yo fui a buscarla sin ningún sol que me alumbrara los bolsillos, lo que, por esa época, era natural a mi condición de estudiante de universidad nacional. Con los cinco soles en el bolsillo de su buzo nos fuimos hacia el locus amenus de los amigos de la virtud de la verde rama, en aquel lugar el altar era una banca del parque, era también la luz amarillenta de un poste que parecía estaba a punto de caer y un árbol a punto de zafar. El humo llama al humo, dijo alguien, y de pronto mi entrañable amiga de los amigos de la virtud etc. encendió un cigarrillo de tabaco. De pronto, cual ligero Hermes, aunque sin pies alados mas bien ruedas oxidadas pero aladas, se aproximó hacia nosotros el amigo de la virtud y etc. que, para la buena suerte de mi angurria, resultó siendo amigo del hermano de mi cara e ineluctable amiga, entonces, así se hizo el comercio de la noche con el día, de ahí que la noche nos costó tres soles menos que en la canícula de la falta de contactos en los bajos fondos que, por esos días, gracias al cielo, mi buena amiga y el hermoso color de su virtud tenía a montones.

That kind of pity

Añejo fósil
es la palabra
que en silencio abre
su cuerpo pasadizo
sobre acuoso papel periódico
que rápidamente maravilla
al ojo de uva
con su jugo de reflejos
y pregunta
a quién sostiene
el cielo de cartulina
que no hace juego
con estas líneas
de cocaína?
por eso
la proximidad
de tu permeable
juventud, niño de las estrellas
suena como la perdularia
canción
humedecida
por los bajos
vientres
de los sibaritas
que nos coje
desde nuestra
vulnerabilidad
exprimida
encarnada
en una palabra
por
lo
mismo
silenciada

In MeMoriam: José Watanabe (Laredo 1946 - Lima 2007)



El maestro de kung fu

Un cuerpo viejo pero trabajado para la pelea
madruga y danza
frente a los arenales de Barranco
Se mueve como dibujando
una rúbrica antigua, con esa gracia, y
sin embargo, está hiriendo, buscando el punto
de muerte
de su enemigo, el aire no, un invisiblede mil años.
Su enemigo ataca con movimientos de animales
agresivos
y el maestro los replica
en su carne: tigre, águila o serpiente van sucediéndose
en la infinita coreografía
de evitamientos y desplantes.
Ninguno vence nunca, ni él ni él,
y mañana volverán a enfrentarse.
-Usted ha supuesto que yo creo a mi adversario
cuando danzo- me dice el maestro.
Y niega, muy chino, y sólo dice: él me hace danzar a mí.


de Cosas del Cuerpo

What love does

El amor es idiota
me lo has dicho tantas veces
que ahora que lo escucho
desde tu silencio leporino
me parece sabio y atinado
yo agregaría
que también es inútil
o mejor
sanguinariamente inútil
como el zapato
que se nos sale
con una muerte violenta
por eso
de nada te servirán
las palabras que riegas
con el humor de una nueva ilusión
y todo por decir al viento
tiempo y a tu casa noche
por eso
declina, ilusa Lidia
de cultivar
vil despropósito
con el acaso
del cansancio
recién florecido.

Bubble meat

Es preciso reconocer que la adaptación nos llevó hasta aquí: en medio del basural abriremos nuestra tiendita de sueños; así, cuando los sentidos se amotinen no hará agua la escritura. Aunque también cabe la posibilidad de sobreestimar esta capacidad nuestra para hundirnos rápidamente —hasta tener rebosantes las orejas de tierna carnecita—; algo así como destripar en medio del sueño nuestra gentil almohada. He ahí la figura, una mordedura más, una mordedura menos, y terminar echando humo por la boca, inflando burbujas de carne al pie de la ventana, viendo flotar al viento su botón oscuro, repletas de sanguaza.

narcisos + implumados + decapitaciones con fuga de pere gimferrer

implumado pace
su cuerpo de narciso
por la avenida
del Humeante Carmesí
la noche –descoyuntadora-
se expande
y repliega
al ritmo de sus pasos
mientras crece
su lúbrica afectación
por las decapitaciones

el chico
escoria de implumado
había sobrevivido
—de sus padres
y de sus manos
aunque
nadie le reconocía
borroneado
como estaba
ni su mujer
ni su perra
ubicaban ya
su agridulce
sabor
—sachatomate?

suspendido
de la oscura rama
de una pasión innoble
velando siempre
nuestras cabezas
leporinas
como el hambre
de los tábanos
alrededor de la grupa
de las reses

como un vicio milenario
que se prolonga
de especie en especie
Sobre la arena o el asfalto
es el desencanto
del hombre elástico
encarnando para sí
y sus gusanos
el arco voltaico
de una ciudad italiana

leaving blues (o la silla para el hombre elástico se está oxidando)

a Juanito "The Texas Tornado" Invierno

para el aspirante
a implumado
dejo
un amuleto
hecho de cabellos
con la necesidad
siempre ordinaria
de jalárselos
cada mañana
dejo además
para atender
a sus pedigüeños
miembros
silenciosas bestezuelas
de oscuras azoteas
llevadas previamente
a discreción
hasta la dudosa calidad
de pequeñas
y estridentes alimañas
—apareándose bajo el sol
sus esquirlas
queman la carne
desperdigada
por la molicie
de los implumados
envolviendo plenitudes
en bolsitas rojas
claramente
desbordadas
por el placer
de todas
las partes
embarradas
hasta el tuétano
—cambian
entonces
la trayectoria
de nuestros deseos
y una mandrágora primordial
florece en medio de la duermevela
como una oscura
intención
en disipado
y leve
humo
azul

(la fugada
dejó un rastro
de cenizas)

implumado blues

un día desastroso
figura como sigue
un columpio
la protuberancia
un estómago
llamado nacho
que se infla
al rubio halito de un cigarrillo

Y me he colgado de este verso
Pensando

Soares dice que escribir es
expresar la contemplación estética
como el hablar en voz alta de quien lee,
como para dar objetividad
al placer subjetivo
de la lectura

bajo el párpado derecho
espera la pelea de gatos
un ritual decimonónico
—aburridamente burocrático—

última
mente—
una grieta bajo
el mar
se lo tragó
todo
de un sorbo
dicen los implumados
que sólo ha quedado
el sopor de un polvo
reluciente

bosanova de la desidia

Entre
surcos
abismos
y pliegues
de la noche
con los párpados caídos
mas no vencidos
traga los ruidos fatuos
de la madrugada:
pasos que se pierden
pisan gatos que se dañan
por una gata.
Y la luz
naranja agridulce
del poste
sostiene mi oscuridad
malquerida por la lumbre
de un cigarrillo
un recuerdo
un rostro
sin señas
ni pestañas
papel en blanco
pronto manto
lleno de ripios
cubriendo dichosamente
como burro
en primavera
mi insomnio
de plata
y luna coja
(o mi falta de disciplina
para seguir
es...

adolescentes hinojos v.1.0

cuando era sencillo pensar
en otras cosas
y salvarse así de uno mismo
de sus propias trampas
esa mano oscura
que deja náufragos
en la orilla del sueño
venidero

pero también
así como yo
pudo ser cualquiera
y algún alivio encontraría
si la gran pregunta
a punto de nacer
saliera de uno
como una herida
expulsa la materia
de su interior

Aunque
a veces creo que confío
demasiado en la capacidad
regenerativa de mi piel
en ese caso
la facilidad que tienes
para hacerme sangrar
perdería todo su sentido

1984

La palabras son silenciadas por pudor
a que las cosas alumbren nuestras miserias
nuestro cuerpo raído por la lluvia
de cierta valetudinaria estación
agita dentro de uno
pequeñas piedras brillantes
—no oyes cascabelear
el silencio feliz
del lirondo alfeñique
que duerme como un hediondo lagarto
tendido
a lo largo de su jaula?

El desierto del odio

Es una boca sedienta de odio
una playa roja de odio
en medio de las nubes de odio
como una herida de odio
en la frente de odio
desde la que se puede ver
a las díscolas lagartijas
que amamos

A manera de otro flashback adolescente: maneras de perder el tiempo

1

Lazos colets sobre la madera de mi mesa
guardan como gatos en la madrugada
el papel en blanco y las frías manos
que se refugian en los bolsillos
o en la impetuosa búsqueda
al final siempre vana
de tus cabellos
en una palabra
cálida
orina
tibia
brisa
tu aliento
recostado entre
las ruinas de mis brazos
al suave olor de la madrugada
de tu cuello nunca lamido
por mis dientes y mi lengua
que tempestuosa encierra en tu pecho
un mar entre alaridos
islas y costillas
un amanecer
y un despertar
¿recuerdas esos años?
era Las Delicias un buen lugar
para tirar sobre la arena
y fumar
y escribir huevadas
en la arena
como estas palabras
que ya borra el viento
frío
jodido
y sin ti
entre mi mesa
y el papel siempre en blanco.

In MeMoriam WCW (1883-1963)

Sin compulsión, es cierto, pero algo me llamaba a su relectura. Comparto el siguiente poema:


William Carlos William (Rutherford, New Jersey 17 de setiembre de 1883 - New York, 4 de marzo de 1963 )

A Sort of Song

Let the snake wait under
his weed
and the writing
be of words, slow and quick, sharp
to strike, quiet to wait,
sleepless.
--through metaphor to reconcile
the people and the stones.
Compose. (No ideas
but in things) Invent!
Saxifrage is my flower that splits
the rocks.

de Collected Later Poems.

A modo de canción

Espera la víbora bajo
la maleza
y sea de palabras
la escritura, lenta y rauda, pronta
al ataque, paciente en la espera,
siempre en vela.

- para por la metáfora reconciliar
las gentes y las piedras.
Crea. (Ideas, no,
salvo en cosas.) ¡Inventa!
Saxífraga es mi flor que parte
las rocas.

Traducción: Matilde Horne y Carlos Manzano

Soroche

cuando las palabras nos queman el filo del paladar
nos exceden lastimeramente
entonces notamos su verdadera dimensión
y nos da vértigo —como cuando éramos niños
y mirábamos el cielo para marearnos—
la hazaña de medir nuestra sombra
con la suya derramada
sobre nuestros dedos — aunque
sin celeste babita de por medio
que nos libere de la comezón— ergo
no hay tópico ni circunstancia
que describa tu sed
para calmar una noche de padecimiento

s/t

ni lamiéndonos las heridas
mutuamente
nos libramos de la vergüenza
de nuestro hedonismo
porque es amarga la piel
o lo que de ella queda
aun así
los establecimientos son tibios
cuando estamos acompañados

un cuadro de klee


El título del cuadro “La Leyenda del Nilo” nos permite naturalizar estos trazos, y asumir para el mismo un referente inmediato. Además, la proliferación de signos propios de la escritura jeroglífica refuerzan el sema desarrollado a partir del título: "lo egipcio”. Sin embargo, habría que mirarlo desde la invisible línea del horizonte: el motivo panorámico nos asalta la mirada en retazos que recorren cromáticamente las distintas tonalidades del azul, una especie de mar o cielo cubista que es precisamente el río. Esta práctica raya en el virtuosismo al presentarnos algunos retazos en un azul rosa que se aproxima, de manera degradada y, muy tenuemente, al púrpura. Luego están los trazos básicos (líneas rectas y curvas) que representan, algunas más reconocibles que otras, figuras antropomorfas. Así, en el centro de la composición se desarrolla el motivo principal del cuadro: Una embarcación tripulada por cuatro figuras antropomorfas, figuras que además imprimen el movimiento a toda la composición. Las demás figuras entonces quedan subordinadas a este eje dinámico. La noción de movimiento, del eterno flujo de las cosas recorre el cuadro como una serpiente. Sin duda el movimiento se desarrolla a partir de los remeros de la embarcación. El cuadro resulta de una naturaleza paradójica que sólo puede ser alcanzada por la poesía, esa serpiente, en la medida que uno percibe el movimiento en inscripciones estáticas, los ondulantes movimientos que dejan huellas en la arena, por ejemplo. Habría que precisar el termino de paradoja y referirnos mas bien a ambigüedad. La ambigüedad del cuadro, es así realizado a través de los elementos utilizados para la composición, formas básicas que nos remiten por un lado a los jeroglíficos egipcios y, por otro, a los orígenes de lo naif, recuérdese que klee le concedió todos los meritos necesarios a la pintura de niños como referente inmediato de la experimentación plástica. Verdad de perogrullo sería enumerar las afinidades que comparte con el surrealismo. Figuras estáticas, anquilosadas sobre un mar o cielo que ondea y fluye por los distintas tonalidades del azur, y que además sustenta a la embarcación, la llegada o la partida, la creación o la destrucción de un nuevo paisaje.

La Casona (restaurán-museo)

Teresa almuerza bajo un limonero imposible
sola
es decir al lado de una pared
cargada de antiquísimas
planchas de a carbón
veo su hambre
y no le tengo miedo
porque es un gentil petirrojo
—impermeable rojo
sobre cafarena negra—

mientras tanto
yo bebo un pisco sour
igual de solo
que la gentil naturaleza
pero sin menos movimiento
y un poco más de vergüenza
aunque mi pared tiene otro afán
que en vano intenta mi definición
imitaciones baratas de la escuela cuzqueña
con su poco de sufrimiento
entre el pan de oro fuera de la tela

morning blues

Tal vez estar perdido termine
siendo lo mejor
como guardar la infancia
en un hueco
y culminar abrazado
por la fría mirada de oliver
que deja su soledad sobre las cosas
y modula el horizonte con un maullido
—corta las coloradas cabezas de las pequeñas
alimañas de la noche
y nos priva de sus apariciones —
por eso bajo su atenta mirada ofrezco
este silencio demorando las estaciones
recorriendo un camino que se inicia
en el horizonte
limpio
reposado
celeste
—como queda el mar
después de un naufragio.

empty house v 1.0

I

La puerta cierra su boca. Las cortinas se mueven como las alas membranosas de un insecto extraña-mente iluminado. Pequeñas punzadas hendían la piel. El viento tras su primera aparición arrastraba osamentas de aluminio sobre las cosas, llevándose parte de ellas. La hazaña no era grandiosa, pero si considerable: tras su paso quedaban las heridas infringidas por las manos de los desdichados.



II

Vistas de nuevo las cortinas parecen el tejido de un animal muerto. Se puede hablar de despojos aquí. El ventilador remueve el aire caliente de la habitación. En la cama los despojos del ángel ultimado de un orgasmo pronunciado hace siglos despide un olor nauseabundo. Los tejidos adheridos aun como líquenes a los huesos sucios apenas se mueven con la corriente de aire. Algunas plumas embarradas logran elevarse, rápida y pesadamente caen al suelo.

e-pistola

carísima victoria:

le escribo a vuesa merced para comunicarle - y anticiparme a las habladurías- el sentido del vértigo que me invade cuando pienso en mi futuro laboral, aunque no pretendo llenarle de adolescentes hinojos, también me gustaría arrastrar a sus laboriosas manos mi completo temor a esa sucia palabra que aguarda en la cueva de vueso pecho donde caigo sin mas remedio mientras escribo estas palabras y tiemblo tiemnlo rtmlo

RESPUESTA

ni con la paja, Endimión,
Ni con la paja llegaremos a cubrir
Nuestros nefandos genitales
De las moscas

pelea de gatos

bajo un reluciente polvo me he colgado pensando
cómo atrapar las pulgas que se escapan de tu oreja
debo juntarlas en los huecos de mis manos o aplastarlas acaso
no sin un repentino aire de concupiscencia con las uñas
la sangre sacudida por el viento lontano de un arte ligero
me sienta a pelar una fruta tibia en medio de la cama
supongo como debe ser la naturaleza de los gentiles placeres:
un remolino de pelos y uñas

En el taller del artesano de chimbote

Vibremos con la ebriedad de Bessie Smith
-un cántaro rodado que no se rompe- la pobre
que ni ha probado su cebiche con mote sigue cantando
que elige sus amantes como si fueran sus verdugos
Vibremos con la lora del alcoholizado meditabundo
que la escucha desde su pellejo apolillado
con la bragueta sedienta y la pipa llena de yonque y amargo
de angostura cebada, dicen, con la lengüita madrastra
del árbol de la abundancia y sus regalos marginales,
fruta de todos los vicios, la pobre, arrojada de sí misma
por la corteza de una ráfaga violácea salida
de la intersección de galvez y escá esa gaviota
-el canto rodado- giraba como una veleta
electrizada por el desierto con la suerte
de no ser desplumada en plena vibración
al menos eso dijeron los taxistas estibadores
esbirros chaveteados vendedores de caramelos
amarillos que se diluyen en la marea alta
y pelada que golpea de tanto en tanto
la espalda escarpada de las doradas sirenas
atrapadas por las hábiles -saurios de adobe-
manos de Benemérito Milla, también,
agrimensor de humedales.

avenida el pacífico

Niño, mira que bonito peluquean a los árboles
van a volar parece
cual si estuvieran dispuestos
a realizar caprichosos vuelcos
como las aves que en extraños planeamientos
describen el curso de las masas de agua
mienrtas las bolicheras cuelgan del horizonte.

Por allá, en laderas norte, dicen,
se cocina el jugoso mejor de los dioses.
Niño, si te digo que los humedales
me hacen recordar el verde verso de vallejo,
no me creas porque hay una sensación
inefable que me invade y me abandona
en medio del desierto como los vicios
el día que los asumimos
para mantenerlos
y jamás abandonarlos
mas que figuran quedan
son la huella
la marca de nacimiento
del coronado
con tres remolinos
de arena
en la
cabeza.

El extrañamiento del turbio Endimion

El hombre finalmente despertó. Fue su morada ceñida a los vacíos de todo origen, huecos de niebla y salpicaduras de cebollita picada sobre la espuma de monda desesperación. Había llegado a las terrazas, dando vueltas como las moscas, chupando distancias verticales, una vez posicionado en la parte más jugosa de su cuerpo, —al suave aroma del seco de cabrito de las axilas—; es decir, con la vista más bonita, la pulpa morada de tanto ser lamida, le escribió una carta entre dientes rechinantes y un gesto en demasía pringoso, aunque sicosomático, que se reduce a un mal menor, su añoramiento.

Intervalo retrospectivo (periodo amarillo y pasto verde)

El pasto está crecido
las vacas -ratas dalmatas- podrían pasar
sin que nos diéramos cuenta

ya no te escucho caer como la noche
ni atar sus costillas alrededor
de la fogata de tus gritos
la tarde dejaba ruinas
los niños hacían volar pañuelos de sus manos
las paredes latían a cada pisada

ella dijo: me hace sentir mi vacío como un puerco miedo a que el amor empiece como un dolor de estómago

él dijo: estamos bajo un árbol en medio del olor a tierra mojada de la hierba, tal vez el amor sea inútil como el zapato de los muertos

Monólogo en hora punta del Turbio Endimión

Voy a seguir sentado todo el viaje, no quiero levantarme.
Así que mire a otro lado, señora estampa de la dolorosa,
porque aquí ni piense en levantar la carpa para usted
y el muñón que tiene por hijo.
Mis huevos hieden, estoy seguro que luego de levantarme
un vaho tibio subirá hasta las narices de los pasajeros,
quienes luego, y muy aristocráticamente, se escarbarán
los sobacos como sucios pájaros fruteros, y un sabor dulzón
parecido al deseo caerá pesadamente como una embarrada pluma
sobre sus lenguas. Saldría volando de este infiernillo,
pero las plantas de mis pies son dos planchas
al rojo vivo por el piso de lata cebado con kerosén,
estoy pegado y mis huevos hieden.

Monólogo blusero de Yocasta*Blue


Hoy me hundo Nuevamente
En tu viejo cuerpo, turbio Endimión,
Solo para escucharlo crujir
como ese viejo mueble que se deslomaba
bajo el peso de nuestro deseo
-la casa de tu madre - recuerdas
dónde me asaltaban Retozantes
y enhiestas tus cálidas manos –happiness
is a warm gun, decías- aunque, ahora, ya no recuerdo
tu rostro, ni si alguna vez reímos de los solitarios
los locos los puros tristes ebrios enfermos totales
que alguna vez nos cobijaron entre sus carnes secas,
mira lo que ha borrado la buena voluntad
de mi ira de tantos años ha.

Los sabores de Blue

Blue rechaza los nuevos caminos
cuando duerme —dice ella
que como una flecha—
a pesar que desabotono la ventana
sus muslos se me aparecen
como el relámpago de la dicha
aunque brillan sin mucho entusiasmo
entonces noto en su pubis los carrizos de un marinero barbado y bengalí
azur casi como la lengua
de un gato persa

No hay cabida en este cuarto
para mayor densidad
que nuestra respiración
que se abre en retazos
fieles a las sombras de su unidad
y quizás al vuelo de una mariposa amarilla
que cierra de un portazo la ventana
y evita de esta manera la en vana floración
de las cortinas o tal vez anteceden
a su efecto y también queman una espalda

Como una paja que nos parte en dos
un petirojo mueve una nube a la altura del cuello
es el deseo de ir consumiendo la distancia que perdí
en traer una puerta que me abriera tus piernas
no es posible respirar con esta postura

COLABORACIÓN DE LA CASTAÑUELA: Hola: te mando este poiema pa tu blog



Canto para la amada Daragoia y las aves del Perú

Allí vas tú, amada Daragoia
Con tu trasero generoso, abundante
Alimentando pajaritos
Más exactamente:
Cuculíes,
Paujiles,
Huallatas,
Incluso la chochaperdiz andina
Se acercó a tu mano
Antes de anidar en los bosques de la ceja de montaña.

Volverás, pues
A ser retratada
Una vez más
El trasero generoso se descubre
Ante un barbero onanista
Que espera,
Navaja en mano,
El manto de tu pubis pajarito.



De Poiemas golondrinos (inédito).

Arianna Castañeda. Jaén, 1981. Estudió Derecho en la Universidad de San Martín de Porres. Ha publicado en revistas como Letralia, El Hablador , La siega, Baquiana, entre otras. Actualmente se desempeña como editora adjunta del Boletín Cultural Chasqui. Es autora del poemario El jardín de los amables espinos (2005). Recientemente fue incluida en 18 Poetas Peruanos: Muestra Poética del 2000, proyecto web Lapsus Collage Editorial. Su poesía ha sido traducida al inglés y macedonio. Blog: animalsano.blogspot.com

Lady Lucien

1
ya no escribo más sobre tu almohada como palabras y no engordan los bolsillos sólo obtengo un mal aliento que no se quita con nada ni masticando tus pezones por el puro placer de ver sangrar tus asimétricas tetas

2
porque tus disuasivas ojeras cerraban cajitas de arena con todos nuestros gatos dentro o eran tus caricias matutinas a veces tibias a veces una mueca crecía bajo tus mordidas y yo me sentía una manzana

Lago

en Juli, Puno

Escamas plateadas
el sol se escapa
bajo el agua

Reflexión hermética con trasfondo quiromántico

Las líneas de mis manos
se están borrando
pero cuando confluyen
tienen la forma de una araña
piérdele el miedo, oscura daragoia,
ellas tiene un afán menos
compulsivo aunque se ciernan
sobre sí mismas
y muden su color
al color del ahorcado

exequias de la pajarita bosanova

Para asistir a las exequias de la pajarita bosanova
Debes padecer tus temores frente al gran espejo luminoso
que te expurgará las mañas sin tocarte un pelo
Un ruido leve de alas sucias será la señal que has pasado a la sala
recuerda que un pensamiento puede rayar el parquet
un movimiento del espíritu puede abrir las pesadas cortinas
y desatar la lluvia bajo los metales de un corro de ángeles desplumados
que te saludarán sin verte siquiera, aun así llegarás
donde la armonía, esa sucia puta, recostada sobre su gran sofá rojo,
detrás de la palmera y la arena ardiente, acariciándose los pliegues
mas no olvides el gesto contrito y el guiño respectivo -palo de aguaymanto- .

Combi’s thoughts (o poema urbanitas)

Abro la ventana de la combi
Convocan a un emborrachamiento Masivo
(una plaza del centro).
Recuerdo
las palabras de una canción cantinera
sobre los amores de la vida
quien sino las mujeres que lo arrebatan
a uno cual flechazo del regordete alado
En pocas y justas palabras
señoras y señores
Con ustedes
el instante
—metales al fondo—
(poetas aplauden como focas)
llegamos a san isidro
nos recibe un clown malabarista
cabellos crecidos
castaños y ensortijados
barba tupida
como selva
como supay
a lo lejos
entre el húmedo bosque de luces
Una bella mujer fenicia
De altas y rosadas encías
Tiene la tibieza
de un gamo herido
que lleva sobre el lomo
un costal lleno de sal
tan grande
como su cajita
de chocotejas

De la búsqueda de la virtud

Donde todos los perros ladran
voces de gatos vuelan,
dijo el ermitaño de yerbateros,
cuando el smock evapore los pelillos de la nariz
y un recuerdo pese más que un ojo, agregó
mientras acariciaba la costra de su frente
será la hora de dormir bajo la hierba,
mirando las altas y rojas encías de la noche.

visión para diosa caribeña y ruinas de pukapukará

Para llegar a tu escote —visión esmeralda y orilla lapislázuli — necesito el sebo del poder, untármelo bajo las axilas y sobre el vidrioso pecho, entre las piernas derrengadas y la cerviz redoblada de empleado público — que abriga sus huesos con los legajos de las vacas, nuestras vacas — que está aquí por la fuerza de los vientos, y no será necesario mencionar los problemas del estómago —ajada circunstancia que hace arder los pastizales de la alegría—. Pero lo que no saben tus fieles, ni tu misma —aunque deberías darte cuenta sin que te lo dijera— es que yo soy el sol que brilla de noche, en medio de tu duermevela empieza mi reinado, cuando te sueltas los cabellos y se derrama como una tormenta sobre tu cuello y son mis dedos los que dejan sus huellas —como fosforescente babita de caracol— que bajan de la comisura de tus labios, mírame brillar por la hornacina de la dicha mientras mastico tu nombre y azoto dulcemente la espalda de los amantes furtivos —mis hijos predilectos como los runas— que se arquean entre las ruinas.

sobre el deseo::primera recordación

como un animalito
creciendo al aire libre
como el jardín de la casa
el pellejo de nuestras
oscuras complacencias

trip al futuro::por lo tanto::poema futurista::atardecer en cerro

la mayoría de las reses
siempre se sorprenden
de ver rodar sus cabezas
sobre las afiladas laderas de los cerros

a manera de flashback: un poiema con cannabis y enamorada

Me gustó tu idea de perder el tiempo
bajo un árbol tu razonable manera
de pensar la historia como una danza
en pos de un encuentro
un el y ella
que se transgreden los límites
no sin cierto gozo o cierto dolor.

Esa es toda nuestra historia
decías encantada de encender y lanzar
palabras a mi alcance
mientras ibas —casi sin darte cuenta—
dándole forma de cuerpo al humo
de mi cigarrillo y poblando mi espalda
tan llena de silencio
como a la página en blanco
estas palabras que te escribo.

Desde entonces
se pudo leer el cielo en tu cuerpo
y a su tiempo
saber si el día sería o no triste
si el sol acaso sólo una mancha
sobre las cosas
como un antiguo vicio
que hay que ocultar a veces
hasta de nosotros mismos.

algo pal colesterol

Siempre a la tibia y rosada hora del gamo
a medio camino entre el pensar algo sucio, la mañana
y el juego de las manos desenredando su gentil destino
No había antes y después más prudente
Que la hora de cepillarse los dientes
-de mango aerodinámico y vibrador lontano-
un paraíso me sugieren tus ancas de porcelana
cuando las veo por el espejo del hostal
depiladas
con lengua de gato azul ruso
que topa su nariz y da pie para lanzar volutas de humo
alrededor de tu cuello colgando palabras como frutos
-la voluptuosidad de la carnecita fresca, humeante-
tuve la suerte de descubrir mi talón de aquiles
una tarde soleada, digo suerte por no decir dicha,
sentado bajo la sombra de una morera en llamas
abstraído por completo y caído mas allá
de sus paltas y plantas,
sus flores de perdigón, un rosé espumante, no sé, que se derrama.

Who loves the sun

Evitar toda relación posible con la belleza
después de todo no es necesario
pasar revista a nuestras miserias
para querernos un poco cada día,
ni regresar a casa cuando el sol tiene
la misma fuerza que mis ganas
de lanzar su tibieza decrépita, ruinosa;
y a pesar que luego hable mal de mi
y diga que no encuentro el tono adecuado
que debo imprimirle a estas palabras
para que posean un significado concreto
frente a ti, mis falsas esperanzas,
en fin, eso es todo
lo que te puedo ofrecer:
un balbuceo estúpido
y milenario.

Ulises

I

De pronto comprendí que toda mortificación provenía de tu espalda
y sobre todo de no saber ensuciarla debidamente

después de todo la repugnancia me convierte en un mártir frente al espejo
—la imagen es siempre devuelta a la noche encerrada entre tus brazos
a su gentil tregua acomodada en la desesperación de un adolescente—

Ya deberías saber que eso es todo lo que te puedo ofrecer,
a parte de un vicio estúpido adquirido en la tierra de los feacios:

cubrirme el cuerpo de heridas para luego ser lamido por mi gata —no le des más vueltas, me dijo el psicoanalista, detrás de todo sacrificio se encuentra el complejo de Edipo— sin embargo, no había tomado en cuenta el blanco motivo de tu espalda, a pesar de haberle dicho
que las líneas de tu cuerpo me recordaban el mar
huyendo como un hermoso mamífero ondulado por el viento
como un arcángel de aluminio rondando mi cabeza que deja
sus sentencias encendiendo y devorando rápidamente
los sueños apelmazados en mis cabellos por el humo del cigarrillo
como un poema que se escribe sobre nosotros, una larga sombra que nos dé alcance. Hay algo para mi que tenga sentido fuera de tu cuerpo sometido a los rigores de la palabra ? Necesitaba decírtelo, Penélope, ya que con mi silencio siento que de alguna manera exorno tu falta de voluntad para dejar de fumar y acaso tus nuevas manías adquiridas con el tiempo y la distancia.



II

Y están tus medidas tomadas contra cualquier manifestación de intolerancia. Las columnas de humo que se elevan por toda Lima no son señales de tu cuerpo, Penélope, sino sólo la quema de basura y en algunos casos los holocaustos ofrecidos por los yungas a sus dioses familiares.

No le creas a los viejos sibaritas cuando te dicen que En determinadas horas de la tarde se dejan invadir por tu soledad, y hacen de todo rechazo posible una coronación, todo cuerpo desechado en la orilla del día venidero guarda en su interior sentimientos de culpa en sutil batalla contra el amanecer.

Mientras caminaba por las calles del centro una paranoica mosca me rondaba la cabeza, clara Penélope: qué de los que durante días siguieron los invisibles caminos que llevan al sol
del este al estón?

la limpia caída de aguas rodaba sobre tu sombra
como una manzana demasiado silenciosa y transparente para ser
tenida por una caída y roja manzana.

Entonces quedaba descubierto el lento mecanismo que movía las cortinas mientras se adhería la herrumbre a las patas de gallo para desbaratar tu cabellera y su aparente armonía con el paisaje marino entonces había que derrumbar todo los monumentos por el salitre de la brisa y la arena y sobre todo alzarle la falda a la hermanita de Ancón, esperando llegue al esplendor al primer toque de diana, hacia su más secreta y a-tercio-pelada victoria lejos de los viejos sabios todos los movimientos que se originan y terminan en uno mismo auto-inculpándose son ciclos de inmolación, Penélope, estaciones firmemente consumidas por tus manos
blancas
como tu espalda.

In memoriam


1.- A pesar de su oscuridad
A pesar de su insalubridad
los pasadizos contenidos por su camisa
encierran el vellocino siempre en conflagración que lee un poema
ese es david tumbado bajo un árbol de moras
y yo también estoy a su lado solo escuchando sus latidos
como los pasos que nos llevarán a sacudir una estrella.

2.-cuando a David no se le ocurre nada que escribir
piensa en ***** y su condenada dentadura
recuerda su amarillento brillo Una flor diente de león
saliendo de cacería un día invernal
de pronto decidió encontrar su cuello albergando la tibia
propiedad de los compradores compulsivos
dicen: nosotros necesitamos vender estupefacientes
y guirnaldas luminosas y bacon a los amantes del queso ácido.

3.- estuvo redondo David bajo las arcadas
cuando solamente a oleadas yo llegaba gris
caminábamos bajo la perspectiva
que deja un vacío empozado en la nuca
por eso tolerábamos el extraño entusiasmo
de los suicidas frente a la tibieza
pero ya sólo recuerdo el ruido de mis manos
jugando con su osamenta de aluminio.

4.- de pronto una mano tomó el brazo de David
una forma mendicante no altera la mañana –pensó-
no hace desaparecer el sol tras los harapos pestilentes
escondiendo la vena fulgurante de nuestras flaquezas
fue concesivo con la miseria y le dio un sol
pero nuevamente nos vimos enfrentados
con nuestra fría cavidad latiendo como una batiente
caricia que anuncia todas nuestras estaciones

5.- la permanencia aunque no era absoluta
bien podía considerarse como una hazaña
fuera de universales David aborrece hace veintidós años
los estereotipos y las manías sin plena
y verosímil justificación (en especial las escatológicas),
pueden considerarse artesanales sus maneras
de concebir las dimensiones afectivas
que usualmente envuelven a toda persona
de alta volatilidad con cuentas hechas con los huesos
de los canes atormentados por sus dueños.
Nada más grato que la pura concupiscencia individual,
la fuente irradiante del más puro arte onanista
estuvo en la palma de su mano aunque, finalmente,
no sabremos si todo esto puede ayudarnos
a proyectar algunas conclusiones
sobre su dulce suicidio.

ghandy y the ocean blue

a Ghandy Ch.

1 descripción

sonrisa en flor
y ojitos moche


2 flashback


tu sabes que viví en zona roja
en un pueblito olvidado
en las alturas de Huancavelica
las piedras amanecían bañadas
con sangre y las puertas
se doblaban con las botas
y los pasamontañas
eran supays


coro


As she twists and she whirls
And she dances it all away,
The problems persist,
they won't Go away
She twists and she whirls
Dancing it all away,
Would rather see the night
Than the reason of the day

4

yo dormía como drácula
has visto drácula?
Así dormía
Metida en una caja
Como un zapato
Y eso que no sabes
Lo difícil que es amar
En un zapato
Quien me quiera
Escuchar tendrá
Que hacer caber su torso
En una huacha oxidada



duermevela de fakir

Cuando me tiendo sobre los clavos
No dejo de notar que cierta tibieza
Como fugada del final del día
Me envuelve en una coraza más dura
Que el tiempo y puedo sentir que el hierro
es sólo la sucia lengua de Dizzy
haciendo de trapecista
en medio de mi espinazo

por eso
me pregunto
con esta espina
dobla
da al cinto
y los bolsillos vacíos
si no hay cosa más dura
que roer el hueso de los insomnes


Canción ayahuasquera para nadie

No era tu padre la sombra que nos miraba desde el filo del mar, las voces que llegaron envueltas en celajes espumantes, cual parte, víscera azul, de un cuerpo que necesita champagne, carne y, sobretodo, el vuelo de las moscas, mas parecía querer morirse por dentro, porque empezó con eructos y luego terminó por enfilar a diestra y siniestra erecciones espontáneas, celo del estómago que se arquea, le llaman, con todas las ganas del mundo la necesidad exige el peso del cielo, hijo de las estrellas, recuerda vomitar lienzos y despedir cadenas para conseguir un poquito de ti en cada una de ellas, así como si fueras el pequeño y oscuro mito de la caverna leporina.

el cuarto menguante del narciso hipocondriaco


1

El depilado empieza por la tarde. Mira en el espejo sus muslos de atleta, su trasero decae y se agita porque sabe que la soledad es un mal tópico para asentarse. Un rincón que se ha mantenido libre de todo tráfico es el ombligo, ahí levantarás la primera paja y habrás amado, en esas estaba, arrobado por la secreta contemplación, vísceras azules, salpullido ex profeso y delicuescente, por ejemplo, ahora mi mano ha decidido seguir el curso, total de las horas lácteas, esa combi pasa a cada rato y en este lugar, sin duda, seré el primero en morir, dónde estás escobita de bello púbico?, mi gran amor tiene hojitas verdes como hojitos rojos y mucha, pero mucha, concha. He ahí la naturaleza de las cosas, hijo, sino pregúntale al jardinero y su manía de llevar las aguas turbias por el hábito gastado del burócrata onanista que en medio del sueño se parte el espinazo.


2

Su cabeza habita un cuerpo extraño, de ahí su mal humor y la ojeriza de los espejos, vaya mártir que resultó este perro del hortelano, viaja sin pagar y, encima, acomoda su costal de moños rojos en el otro asiento, que tal conciencia. El muy huevas se pasó todo el viaje mirando la calle vacía como perro que se tiene poco aprecio y de ahí que ni amigo de sus pulgas y su ensañamiento arde cuando el sol muerde con las uñas. El acto más placentero que se puede hacer, dijo alguna vez entre dientes, era rascarse la espalda sobre el lomo de las piedras masticadas por las olas.


3 (Outlaw blues)

dylan me lleva por la tupac amaru en una combi vacía que avanza
para dar a la caza alcance.



4 (amuleto)

Frente al espejo miro que me crece una rala y patética barba, mis dientes amarillos tienen una corona verdosa, mi nariz hecha humo y en mis ojos dos surtidores de niebla difuminan las distancias. El cuerpo se desliza hacia la tibieza de unas vísceras palpitantes, recién cosechadas. Turbieza de ánimo me lleva a desdeñar el otoño, dejo rodar mi cabeza por el filo de la ventana, recorre los pliegues y repliegues de la carne, las zonas donde el amor no llega, un país lejano y húmedo donde todo principio es una piedra esmeralda.

5 (futuro)

Acamparemos sobre el mapa de enredaderas
atendidos por la nocturna sombra de una gentil morera

fumaremos esmirra azafranada entre las pieles de carnero

6 (a screamin' jay hawkins)

los ruidos de la radio suenan como canchita reventando
en mi cabeza
se bajan por el lapicero
y me llevan un poco por la tangente
de la belaunde p'arriba te llevan las lanchas
aunque a esta hora de la mañana están nubladas
duermen el sueño de los turbios
trazando la rúbrica del bus esa nube de plomo
tiene buen lejos e interesante perfil
se parece a la javier prado por la noche

yo bailaba con mi sombra
dejándome llevar por un cantante de ópera negro
que todos deberían escuchar

y ver saliendo de un cofín morado
para hablarle de manera jocosa
a su buen amigo
el costal de huesos, henry.

ellos bailan con james

yo te decía sin que te dieras cuenta
que éramos la oscura pareja del eka
la que en medio de la pista baila
sin ritmo sin dinero y sin vergüenza
sigue derecho el camino de la noche
y resbalarás por mis caderas, me susurrabas
entre say something say something
madura y agria como los higos
que me cuelgan del mostacho
gracias a nuestra lucidez
—esa oscura bruma—
no hay necesidad de ver
las ruindades del otro
con ojos de camello
el animal más perro, agregaste
mientras tanto
yo sumía mi joroba
y movía mis huesos
de acromegálico
con una cañita de pescar
cuidando
de no pescar
tus pies envueltos por la espuma.

Santo Domingo

Mientras iba desde Cavillaca
Hacia Emancipación
Una idea de mimbre
Y tierra muerta
me tomó de las axilas
olió a seco de cordero
y una porción de garbanzos
una porción de garbanzos
yo sería feliz me dijo
con una porción de garbanzos
mientras sumergía su rostro
en el hueco de las manos
a partir de ahí
por el descarnado
monte de venus
El camino hacia
La hoja en blanco
Puede pasar
por sacudir una estrella
me dijo entre palomas
el mendigo
de Santo Domingo

winston smith dice

Julia, si miras bien mi constelación de manchas
observarás una pareja de pajaritos copulando en el cable del telégrafo
y, además, a todo la collera de nuestras queridas grises ratas
dándole toques de diana a la mota
es que en ese tiempo yo tenía fe en el pasto quemado
era grato para nuestros espinazos (lo justo es nombrarlo)
por eso cautivo de mis vicios fui afortunado
aunque debo reconocer también que la conversión fue dolorosa
entre espigones que se arqueaban sobre mi frente
y enturbiaban todos los remansos donde
nuestras queridas grises ratas se acicalaban los bigotes
cantando al suave pacer de la corriente de agua
bailaré sobre tu tumba y te daré un hombro cansado
para colgar entre lágrimas de cocodrilo el hábito
del tronadito que se quiebra con una paja.

Fábula hermética con trasfondo épico

Obtenida la primera respuesta sacude su pelaje: así se desprende de las molestas objeciones. Las huellas, el rastro de sangre que el ser amado dejó en los rincones de la casa. Nadie se adelantó al anuncio de su esplendor, era el anuncio de su decadencia. Insólita huída la que emprendieron nuestros hombres tras ella, la última palabra. Ella sabía muy bien a qué atenerse: una piedra, una bacinica y un camastro en la que cada noche tras la llegada del hombre le abriría la cabeza de una pedrada.

Cancionario apócrifo sobre los estados de la piedra esmeralda

1
Astros como señales
estrellas de barro
vida como fuego aire agua tierra
vivía como una semilla de reptil

las cáscara rota dentro de nuestros antepasados
rol de creación y corrupción necesita a la naturaleza
dijo, el runa, entonces creamos las ciencias liberadas
por conocer la ciencia de todas las cosas

y sus viscosidades



2
para vivir con las oscilaciones
de cubito dorsal
impregnado hasta el alma
de ventrílocuo de papel aluminio
estrujado como una naranja
completamente azul azur sin vergüenza
asentándose en la mayoría de los tópicos
sin punto de comparación
corolarios sobre los hombros
el horizonte cuelga ojeras
sobre alambres oxidados
a manera de vecindario de película
tornasolada por la frialdad de las lluvias ácidas


3
es algo en la garganta
fácil en la retina cuando soporta
varios planos
y la piel asume una perspectiva diferente
a la caída del sol en la ventana
un movimiento que se petrifica
es una serpiente
que tiempo atrás
definiría la espalda
del tiempo contra la arena
y hasta el de las mujeres
con las estrellas


4
no me voy
porque mis párpados llegan
hasta el suelo
y mis brazos han arraigado
en el papel menos compulsivo
la vibración de una tela de araña
es como la campanita de la comida
de esas películas
o eran dibujos
que caminaban como gatos
amortajados al roche de la noche


:_:_:_:_:_:_:_:_:_:_:_:_:_:_:_:_:_:_

coda


Entre la edad del vitriolo
el espejo que se libra de los reflejos
con una vieja navaja de afeitar
se distrae con el verde esmeralda
cuando los ojos echan fuego
y la descomposición

es una virtud desconsiderada

La gata

Mi gata duerme
sobre el sofá

afuera las horas pasan
la gente pasa

Abre un poco los ojos
Se estira
mitigando los calambres
—un mar embravecido
golpea sus costados—
luego los cierra
y sigue durmiendo

Breve homenaje a Brecht en 3 actos


1
(Escenario: Caminando bajo las arcadas del centro
la neblina bajará lentamente
como un estallido frío y longevo)

Sobre una carretilla de churros
Llevo a mi hija
que se estremece por el ruido de las ruedas
cuando pisan huesos estrujados
los pateo
Ruedan inhóspitos
y pienso en los gusanos

¿ a dónde se habrán ido?


2

( luz de llegada de la mañana: penumbra azulada)

¿ el frío es nuestra piel
señor emolientero ?


3

los señores se fueron
tras su segunda vuelta al mundo
a su casa de playa
Y no le dijeron nada a naides
Yo le hacía trenzas de humo a la niña
Que sobre el mantel
había poseído
Mi hermano el jardinero
El verano pasado

Escaparon

viaje a través de la madera (primer intento)

cuídate de los perros de traza
buscando las señales de humo
mis ojos ruedan como dos sandías
recorriendo los caminos de la madera
entre una salita de tierra roja
muebles de fierro y sillas de mimbre

(a veces hay que cerrar el círculo
no necesariamente alrededor del cuello)

me refiero a la pared que se quiere abrir
como una boca llena de tablones
con un panal de abejas
dentro de la cabeza
y ondulaciones en tu pubis
un celo bioquímico producido
por mis excesos de ranita

para el padre
la otra tarde me sugería hacerme cama-león
después de todo agregó
había que aprovechar lo buena gente que era el jefe de la tribu
y así te puedes tomar una tarde o una mañana
porque mira tú
primero la salú

me refiero también a una canción
ochentera que me gusta mucho pero
que lamentablemente no cito y no canto
por culpa de esta vegetariana
memoria mía
(darklands)

la madera es fría y oscura
y habla desde todos los paralelos y fuentes
habla a través de ti Eleuterio
y me hace hablar con el cuerpo abierto
y puedes ver mi pepa negra mi tripa salida
(mueca de asco)

en ese momento pensaba que mis dedos podían arar tus cabellos
te señalo las estelas amarillas que dejo en el aire
afuera se cobija tibiamente
un perro
bajo las arcadas de la luna
mi estómago
gira y se llena de estrellas
tengo frío

Poética


palpo la cavidad
con mi lengua
tengo noventa años
y poseo este único entretenimiento
escarbarme los huecos
de las encías con la sinhueso

jugando con Almudena


El elefante morado
Esperaba bajo las patas
De la mesa verde olivo

después te va a quedar
El diente chueco
por tanto morderle las patas
a las jirafas

—sírvame un café
con mandarina, por favor—

luego pasearemos descalzos
alrededor del baobab silencioso
para dormir
a mi hija
la tierna serpiente
que se enrosca
en tu tobillo
y te hace
pelar
pisar
quemar
trizar
las escamas de los goldfish
la cola de la gata
las plumas de los loritos

las orejas de la perra

combi*

( 1º altar)

un par de garfilds
c/u tocando una guitarra eléctrica
un guiño de aluminio en medio de los cerros
y tu cabello solía volar
como la cinta bicolor a lo largo
del parabrisas
en medio
oscilante
y sucia escarapela

se abre como una flor
que pretende brillo solar
casi a la misma altura
de los dientes el corazón
se parte en un par de zapatitos
blanco y rojo rojo y blanco
colgando del retrovisor
exactamundo encima
de la capilla ardiente
encerrando a nuestro ensangrentado
señor de Ayabaca
rodeado de palmas doradas
y terciopelo
rojo

en el centro
dominando el fondo
recostada y obesa
la panza de burro
y sus garrapatas
corriendo como locas

2° entrega: BREVE JORNADA DEL HOMBRE CANSADO


no hay desnudez que no haya
atravesado la lengua de dizzy
la suave piel por ejemplo De un animal asustado

con el paquete más duro que el trulo alex
me da por lamer tu mano llena de almizcle
y asbesto
te la hundo hasta el estómago
y se altera la órbita de nuestra percepción
tu corazón de nadadora
es un huevo ovillado que no te ha dolido al salir ?

ha empezado a enfriarse mi espalda
Un café a tu nombre no le viene mal
A mi estómago que tiembla como el lomo
De un animal asustado por su sombra

esa película es mía dije
mientras encallaba un espigón rosáceo en medio de mi frente

The electric angel's fall

a silvia

cuando la lengua
se enrede con la lujuriosa relación
entre la taza de café
y el temblor de las manos
el poema será un bulto que no se puede
arrojar fuera de la boca
el espinazo de nuestras afecciones
se arqueará como el del pescado

que se esfuerza por zafar su aleta del anzuelo

poema de mentira

Me acosté con nube negra cuando tenía forma humana
En la mañana la encontré bajo la sombra del kiosko de Acos
Comprando pan para los canes atormentados por la sarna
Nube negra no tenía piel se le había descascarado
una noche de tormenta y pastillas yo la besaba la mordía la engullía
Luego pacía sobre sus constelaciones —picaduras de zancudo—
Y después del amor escuchaba sus toses y carraspeos como si estuviera bajo el agua
Nube negra era suave como espuma de polietileno
Cierta vez leí de un poeta menor

que su gran grupa marmoleada parecía modelada por Botero
Lo cierto era que era suave al tacto, Sancho, como suave piel

de melocotón aglutinada por las frías aguas del río chillón.