narcisos + implumados + decapitaciones con fuga de pere gimferrer

implumado pace
su cuerpo de narciso
por la avenida
del Humeante Carmesí
la noche –descoyuntadora-
se expande
y repliega
al ritmo de sus pasos
mientras crece
su lúbrica afectación
por las decapitaciones

el chico
escoria de implumado
había sobrevivido
—de sus padres
y de sus manos
aunque
nadie le reconocía
borroneado
como estaba
ni su mujer
ni su perra
ubicaban ya
su agridulce
sabor
—sachatomate?

suspendido
de la oscura rama
de una pasión innoble
velando siempre
nuestras cabezas
leporinas
como el hambre
de los tábanos
alrededor de la grupa
de las reses

como un vicio milenario
que se prolonga
de especie en especie
Sobre la arena o el asfalto
es el desencanto
del hombre elástico
encarnando para sí
y sus gusanos
el arco voltaico
de una ciudad italiana

leaving blues (o la silla para el hombre elástico se está oxidando)

a Juanito "The Texas Tornado" Invierno

para el aspirante
a implumado
dejo
un amuleto
hecho de cabellos
con la necesidad
siempre ordinaria
de jalárselos
cada mañana
dejo además
para atender
a sus pedigüeños
miembros
silenciosas bestezuelas
de oscuras azoteas
llevadas previamente
a discreción
hasta la dudosa calidad
de pequeñas
y estridentes alimañas
—apareándose bajo el sol
sus esquirlas
queman la carne
desperdigada
por la molicie
de los implumados
envolviendo plenitudes
en bolsitas rojas
claramente
desbordadas
por el placer
de todas
las partes
embarradas
hasta el tuétano
—cambian
entonces
la trayectoria
de nuestros deseos
y una mandrágora primordial
florece en medio de la duermevela
como una oscura
intención
en disipado
y leve
humo
azul

(la fugada
dejó un rastro
de cenizas)

implumado blues

un día desastroso
figura como sigue
un columpio
la protuberancia
un estómago
llamado nacho
que se infla
al rubio halito de un cigarrillo

Y me he colgado de este verso
Pensando

Soares dice que escribir es
expresar la contemplación estética
como el hablar en voz alta de quien lee,
como para dar objetividad
al placer subjetivo
de la lectura

bajo el párpado derecho
espera la pelea de gatos
un ritual decimonónico
—aburridamente burocrático—

última
mente—
una grieta bajo
el mar
se lo tragó
todo
de un sorbo
dicen los implumados
que sólo ha quedado
el sopor de un polvo
reluciente

bosanova de la desidia

Entre
surcos
abismos
y pliegues
de la noche
con los párpados caídos
mas no vencidos
traga los ruidos fatuos
de la madrugada:
pasos que se pierden
pisan gatos que se dañan
por una gata.
Y la luz
naranja agridulce
del poste
sostiene mi oscuridad
malquerida por la lumbre
de un cigarrillo
un recuerdo
un rostro
sin señas
ni pestañas
papel en blanco
pronto manto
lleno de ripios
cubriendo dichosamente
como burro
en primavera
mi insomnio
de plata
y luna coja
(o mi falta de disciplina
para seguir
es...

adolescentes hinojos v.1.0

cuando era sencillo pensar
en otras cosas
y salvarse así de uno mismo
de sus propias trampas
esa mano oscura
que deja náufragos
en la orilla del sueño
venidero

pero también
así como yo
pudo ser cualquiera
y algún alivio encontraría
si la gran pregunta
a punto de nacer
saliera de uno
como una herida
expulsa la materia
de su interior

Aunque
a veces creo que confío
demasiado en la capacidad
regenerativa de mi piel
en ese caso
la facilidad que tienes
para hacerme sangrar
perdería todo su sentido

1984

La palabras son silenciadas por pudor
a que las cosas alumbren nuestras miserias
nuestro cuerpo raído por la lluvia
de cierta valetudinaria estación
agita dentro de uno
pequeñas piedras brillantes
—no oyes cascabelear
el silencio feliz
del lirondo alfeñique
que duerme como un hediondo lagarto
tendido
a lo largo de su jaula?

El desierto del odio

Es una boca sedienta de odio
una playa roja de odio
en medio de las nubes de odio
como una herida de odio
en la frente de odio
desde la que se puede ver
a las díscolas lagartijas
que amamos

A manera de otro flashback adolescente: maneras de perder el tiempo

1

Lazos colets sobre la madera de mi mesa
guardan como gatos en la madrugada
el papel en blanco y las frías manos
que se refugian en los bolsillos
o en la impetuosa búsqueda
al final siempre vana
de tus cabellos
en una palabra
cálida
orina
tibia
brisa
tu aliento
recostado entre
las ruinas de mis brazos
al suave olor de la madrugada
de tu cuello nunca lamido
por mis dientes y mi lengua
que tempestuosa encierra en tu pecho
un mar entre alaridos
islas y costillas
un amanecer
y un despertar
¿recuerdas esos años?
era Las Delicias un buen lugar
para tirar sobre la arena
y fumar
y escribir huevadas
en la arena
como estas palabras
que ya borra el viento
frío
jodido
y sin ti
entre mi mesa
y el papel siempre en blanco.

In MeMoriam WCW (1883-1963)

Sin compulsión, es cierto, pero algo me llamaba a su relectura. Comparto el siguiente poema:


William Carlos William (Rutherford, New Jersey 17 de setiembre de 1883 - New York, 4 de marzo de 1963 )

A Sort of Song

Let the snake wait under
his weed
and the writing
be of words, slow and quick, sharp
to strike, quiet to wait,
sleepless.
--through metaphor to reconcile
the people and the stones.
Compose. (No ideas
but in things) Invent!
Saxifrage is my flower that splits
the rocks.

de Collected Later Poems.

A modo de canción

Espera la víbora bajo
la maleza
y sea de palabras
la escritura, lenta y rauda, pronta
al ataque, paciente en la espera,
siempre en vela.

- para por la metáfora reconciliar
las gentes y las piedras.
Crea. (Ideas, no,
salvo en cosas.) ¡Inventa!
Saxífraga es mi flor que parte
las rocas.

Traducción: Matilde Horne y Carlos Manzano

Soroche

cuando las palabras nos queman el filo del paladar
nos exceden lastimeramente
entonces notamos su verdadera dimensión
y nos da vértigo —como cuando éramos niños
y mirábamos el cielo para marearnos—
la hazaña de medir nuestra sombra
con la suya derramada
sobre nuestros dedos — aunque
sin celeste babita de por medio
que nos libere de la comezón— ergo
no hay tópico ni circunstancia
que describa tu sed
para calmar una noche de padecimiento

s/t

ni lamiéndonos las heridas
mutuamente
nos libramos de la vergüenza
de nuestro hedonismo
porque es amarga la piel
o lo que de ella queda
aun así
los establecimientos son tibios
cuando estamos acompañados

un cuadro de klee


El título del cuadro “La Leyenda del Nilo” nos permite naturalizar estos trazos, y asumir para el mismo un referente inmediato. Además, la proliferación de signos propios de la escritura jeroglífica refuerzan el sema desarrollado a partir del título: "lo egipcio”. Sin embargo, habría que mirarlo desde la invisible línea del horizonte: el motivo panorámico nos asalta la mirada en retazos que recorren cromáticamente las distintas tonalidades del azul, una especie de mar o cielo cubista que es precisamente el río. Esta práctica raya en el virtuosismo al presentarnos algunos retazos en un azul rosa que se aproxima, de manera degradada y, muy tenuemente, al púrpura. Luego están los trazos básicos (líneas rectas y curvas) que representan, algunas más reconocibles que otras, figuras antropomorfas. Así, en el centro de la composición se desarrolla el motivo principal del cuadro: Una embarcación tripulada por cuatro figuras antropomorfas, figuras que además imprimen el movimiento a toda la composición. Las demás figuras entonces quedan subordinadas a este eje dinámico. La noción de movimiento, del eterno flujo de las cosas recorre el cuadro como una serpiente. Sin duda el movimiento se desarrolla a partir de los remeros de la embarcación. El cuadro resulta de una naturaleza paradójica que sólo puede ser alcanzada por la poesía, esa serpiente, en la medida que uno percibe el movimiento en inscripciones estáticas, los ondulantes movimientos que dejan huellas en la arena, por ejemplo. Habría que precisar el termino de paradoja y referirnos mas bien a ambigüedad. La ambigüedad del cuadro, es así realizado a través de los elementos utilizados para la composición, formas básicas que nos remiten por un lado a los jeroglíficos egipcios y, por otro, a los orígenes de lo naif, recuérdese que klee le concedió todos los meritos necesarios a la pintura de niños como referente inmediato de la experimentación plástica. Verdad de perogrullo sería enumerar las afinidades que comparte con el surrealismo. Figuras estáticas, anquilosadas sobre un mar o cielo que ondea y fluye por los distintas tonalidades del azur, y que además sustenta a la embarcación, la llegada o la partida, la creación o la destrucción de un nuevo paisaje.

La Casona (restaurán-museo)

Teresa almuerza bajo un limonero imposible
sola
es decir al lado de una pared
cargada de antiquísimas
planchas de a carbón
veo su hambre
y no le tengo miedo
porque es un gentil petirrojo
—impermeable rojo
sobre cafarena negra—

mientras tanto
yo bebo un pisco sour
igual de solo
que la gentil naturaleza
pero sin menos movimiento
y un poco más de vergüenza
aunque mi pared tiene otro afán
que en vano intenta mi definición
imitaciones baratas de la escuela cuzqueña
con su poco de sufrimiento
entre el pan de oro fuera de la tela

morning blues

Tal vez estar perdido termine
siendo lo mejor
como guardar la infancia
en un hueco
y culminar abrazado
por la fría mirada de oliver
que deja su soledad sobre las cosas
y modula el horizonte con un maullido
—corta las coloradas cabezas de las pequeñas
alimañas de la noche
y nos priva de sus apariciones —
por eso bajo su atenta mirada ofrezco
este silencio demorando las estaciones
recorriendo un camino que se inicia
en el horizonte
limpio
reposado
celeste
—como queda el mar
después de un naufragio.

empty house v 1.0

I

La puerta cierra su boca. Las cortinas se mueven como las alas membranosas de un insecto extraña-mente iluminado. Pequeñas punzadas hendían la piel. El viento tras su primera aparición arrastraba osamentas de aluminio sobre las cosas, llevándose parte de ellas. La hazaña no era grandiosa, pero si considerable: tras su paso quedaban las heridas infringidas por las manos de los desdichados.



II

Vistas de nuevo las cortinas parecen el tejido de un animal muerto. Se puede hablar de despojos aquí. El ventilador remueve el aire caliente de la habitación. En la cama los despojos del ángel ultimado de un orgasmo pronunciado hace siglos despide un olor nauseabundo. Los tejidos adheridos aun como líquenes a los huesos sucios apenas se mueven con la corriente de aire. Algunas plumas embarradas logran elevarse, rápida y pesadamente caen al suelo.

e-pistola

carísima victoria:

le escribo a vuesa merced para comunicarle - y anticiparme a las habladurías- el sentido del vértigo que me invade cuando pienso en mi futuro laboral, aunque no pretendo llenarle de adolescentes hinojos, también me gustaría arrastrar a sus laboriosas manos mi completo temor a esa sucia palabra que aguarda en la cueva de vueso pecho donde caigo sin mas remedio mientras escribo estas palabras y tiemblo tiemnlo rtmlo

RESPUESTA

ni con la paja, Endimión,
Ni con la paja llegaremos a cubrir
Nuestros nefandos genitales
De las moscas

pelea de gatos

bajo un reluciente polvo me he colgado pensando
cómo atrapar las pulgas que se escapan de tu oreja
debo juntarlas en los huecos de mis manos o aplastarlas acaso
no sin un repentino aire de concupiscencia con las uñas
la sangre sacudida por el viento lontano de un arte ligero
me sienta a pelar una fruta tibia en medio de la cama
supongo como debe ser la naturaleza de los gentiles placeres:
un remolino de pelos y uñas

En el taller del artesano de chimbote

Vibremos con la ebriedad de Bessie Smith
-un cántaro rodado que no se rompe- la pobre
que ni ha probado su cebiche con mote sigue cantando
que elige sus amantes como si fueran sus verdugos
Vibremos con la lora del alcoholizado meditabundo
que la escucha desde su pellejo apolillado
con la bragueta sedienta y la pipa llena de yonque y amargo
de angostura cebada, dicen, con la lengüita madrastra
del árbol de la abundancia y sus regalos marginales,
fruta de todos los vicios, la pobre, arrojada de sí misma
por la corteza de una ráfaga violácea salida
de la intersección de galvez y escá esa gaviota
-el canto rodado- giraba como una veleta
electrizada por el desierto con la suerte
de no ser desplumada en plena vibración
al menos eso dijeron los taxistas estibadores
esbirros chaveteados vendedores de caramelos
amarillos que se diluyen en la marea alta
y pelada que golpea de tanto en tanto
la espalda escarpada de las doradas sirenas
atrapadas por las hábiles -saurios de adobe-
manos de Benemérito Milla, también,
agrimensor de humedales.