Patio de fumadores



Me corto con el filo de tu lucidez
Nos arrastran las ganas de negar
Lo que acontece en nuestra cercanía
El humo lima las yemas de los dedos
El camino que tratamos de seguir
Nos lleva sentados hasta el ombligo
De un parque rodeado de edificios
Donde fumamos y escrutamos
El cielo
Como si de nuestras uñas se tratara
Veo que me crecen grises e irregulares
De puro nerviosismo
A ti en cambio
Te crecen cargadas y onduladas
de algo
Mojado como mi sombra que apenas
Se contiene
en este cuerpo blando
Difuminado ya
por tu regia indiferencia

Mario Santiago Papasquiaro (1953-1998)



Rostro Quemado

He introducido mi vida
en la vulva radiante de la estupefacción
/ Mi droga es respirar este aire caliente /
Traducir a la luna en mi piel
: hermanar mis heridas con su savia creciente :
A la orilla del fulgor del tren
Mi sueño es 1 viaje coital derramado
/ Mi escritura: mi cama /
Mi mujer: la pasión
Entre espinas & flamas
Me despierta el milagro
de beber mi arrebol
Pues del trébol se trata
De la vena maciza del ornitorrinco cantor
Del espejo pintado de sangre
De la danza jadeante
De vivir en sazón
/ La chaquira del muerto la revende el adiós /
la barriada más lumpen es valeca del sol
Porque trago arcoiris
Porque cago relámpagos
Quizás vuelen mis ojos
Engarzados en viento
A este cristal revivido / que rompe su cárcel
: Zopilote goteando calor :


*imagen: portada de Respiración del laberinto,Selección de Rebeca López. Ed. sarita cartonera, 2009. Además, es el primer trabajo conjunto de todas las cartoneras latinoamericanas.

Me había orinado



Soñé que mimi huang me respondía con su nick. Le replicaba al mío — mujeres de días lluviosos #12 & 35— con título de otra canción de dylan, pero no recuerdo cuál. En cambio sí puedo recordar la sensación que la respuesta de mimi me dejó: una suave ola de calidez inundando mi cuerpo, tal como si estuviera siendo abrazado.


*image: foto de bob dylan tomada de "easyart.com"

Origen de Metafísica de Siesta para todos



Decripción

Es una puerta de entrada a vivir en calidad de echado eterno. Aunque el vulgo juegue con la idea de imitadores de muerto, la inactividad absoluta sólo se puede alcanzar echado o semi echado. Repárese en el hecho de Ab’ dulh Alfil Al ‘ ehlhí quien se mantuvo doscientos treinta años dormitando y entreteniéndose de vez en cuando con el sonido de los zancudos, llegando a descubrir 780 054 zumbidos diferentes; debido a que cada élitro posee distinta estructura y diseño, por lo que genera un sonido singular. Si bien es cierto, el origen de la conocida 3º máxima del Tetraedro de los Echados Eternos se puede atribuir a dicha experiencia, los más obtusos no pueden ver más que la literariedad de su aserción. En todo caso, dicha máxima aludiría al proceso para llegar al nivel de echado eterno, el mismo que requiere de esfuerzo, disciplina y concentración. Mantener la horizontalidad sin generar heridas en la piel señala el camino de la iluminación.

Máximas del Tetraedro de los Echados Eternos

1º La horizontalidad del cuerpo es el eje del universo (en el ombligo de la espalda se asienta la vía láctea)
2º No sólo la noche está hecha para descansar
3º Dos zancudos nunca zumban igual

**Imagen: foto de damien rudd

Autostop



Si hago autostop en los poemas de los jóvenes
sé que puedo caer en manos de añil solipsista
o de lúbrica sicótica Me pregunto si acaso
haya más que fetos enterrados en estas
carreteras solitarias para dejarme llevar
por El extraño y gentil miedo a mi sombra
que tiembla con quebradizo entusiasmo al
ver en los charcos del camino los espejismos
negados a mi gozo como las mujeres salvadoras
de los amigos que traicioné a mansalva
demasiado tarde para derretirme en el vacío
cuenco de la culpa desenterrada de mis genitales
La arena sibilante pule mis huesos
el fornido paracas me eleva sin esfuerzo
ni malicia sobre las esfumadas autopistas
la mujer barbada habla con mi hijo
textualmente una llamarada azul:
“Yo no soy veleta, hijo, quizás probeta
y si me encamino hacia la cuerda floja
es porque lo que hago a nadie hace daño".

Sitiando Cártago


Adornada de todo lo perecible,
obligada a compartir su piel
más profunda —su laptop—
con su primita, La más dorada. Ella,
que guarda Cierta identidad Aparente
de clase cual un fantasma bajo la garúa
limeña— la Molina en realidad—,
es La entenada inmersa en la corriente
de Lo que fluye sin cauce —los febriles días
de la oficina— y una familia paralela,
incluida La empleada que la iguala
en privilegios. Ella es una constelación
ninguneada por sus ritos pequeños,
sus pares afilados —el que escribe—
y orificios oficiales —que desconozco—
excretadores como emperadores,
empaladores glamorosos,
arlequines carniceros de todo
color, de toda hiel —para los que
la sueñan—, los del apretón,
los de la pálida del todo fugaz —paja
mental—. El cuerpo del humo
es un lobo que me abraza
—sigue paja mental—en París
cual una llamarada pelirroja
de obús en mi desvelo..




** imagen: foto de betty page tomada de alguna web que he olvidado, si alguien conoce fuente (autor) por favor avisar...

Victorialand




" besito en tu ingratitud. "



*imagen: los dedos de charly del influenza, disco que no he escuchado ¿ni necesito escuchar?:
como escapar a tanto apabullante cariño
me abrumas, victoria
me interpelas como a gato
techero
pero ya no tengo pelos
ni uñas
sólo una canción
tu canción
chipi chipi


Ahora que sólo mujeres
muertas me deslumbran
del amor no quiero
mas que el humo
que los días dejan
en mis manos
cual gasa para cubrir
heridas.

Alimentas mi deseo
con aquello que sacia
Tu sed
es un animal cansado
que cebas con la desidia
que guardas para El cuerpo vacío
de la que te alimenta
con humo
le das a su calor
ningún mal
parecido al tuyo.

Quemado
kemado



* foto tomada de aqui: http://ffffound.com/?offset=700&

Lucky (laqui)


El domingo por la tarde tosí y sangré y me asusté y me fui de emergencia al hospital donde me tomaron una placa toráxica y no me pasó nada más que la fiebre que me acompaña como mi desaparecida perra Laqui (lucky), quien me mira desde cualquier lado, quien me espera para hacerme cruzar el puente de cabellos humanos hacia Sirio o Alfa centauro. Laqui, la suertuda de la familia, recogida luego que la atropellaran y la dejaran descuajeringada para toda la vida, su vida, que fueron catorce años bien vividos, puesto que conoció tanto perro por delante como perra por detrás. Naturaleza más libre que ella no he conocido en el mundo animal, que es el que me rodea aquí en la oficina, ínfimo mundo de nebulosa y ruindades. Lucky vivió porque no paraba de comer. Uno le acercaba la cacerola con leche y ella no dejaba ni una gota. Todo lo que pasara por su boca terminaba en su insondable estómago, manía esta que luego de adulta le trajo no pocos sufrimientos. Cuando la recogimos la mantuvimos escondida en el cuarto de mis hermanas, quienes fueron cómplices de mi hermano y este su flaco servidor de cambiarle el destino por uno más humano. Llegó al cuarto, a escondidas de nuestros padres por tres motivos: el primero, no caminaba, el segundo, era la perra más fea del mundo, lo que la hacía adorable y tercero, ya teníamos una perra, Mafalda, y dos gatos, Tomasa y Leporino. Ah, también había un cuarto, del que no sabíamos mucho en ese momento: la escabiosis canina. Mientras la teníamos escondida sólo nos preocupábamos por mantenerla alimentada y mimada. Una vez que nuestros padres aceptaron a Laqui, gracias a la mediación de mi hermana mayor, quien ya se había abocado a formar su propia familia, así que era una adulta hecha y derecha, la llevamos al veterinario para curarla con un tratamiento que, sumado a nuestra dedicación, dio el resultado esperado, eliminamos la escabiosis. Así la suertuda volvió a caminar, descuajeringadamente, es cierto, pero podía moverse a sus anchas, ladrar todo lo que le amenazara y perseguirme para morderme las bastas del pantalón. Jugar con ella era parte de su rehabilitación. Aun recuerdo llegar del infiernillo de mi colegio para ir a jugar con ella. Además de ser suertuda, Laqui era agradecida, pues nunca me mordió en ninguno de nuestros juegos, ni de adulta cuando la torturaba como para que lo hiciera.

Flores



Las flores de nuestra oficina no necesitan
luz solar. El viento acondicionado sopla
sus rígidos pétalos desde el cielo raso. Brindo
con bostezo y humeante café por la cabellera
Recogida con lápices de mi joven compañera
quien se viste con las primeras ropas caídas
de su closet estival. Al recuerdo de lo que me ha
de contentar, el dorado otoño de su espalda, sonrío
frente a la blanca página del monitor y las perras flores
se marchitan frente a mi esperanza.



Todo el amor que hubo en nuestra vida

a cazuza


La resaca llega con los años
nos baña los ojos
Dándoles un peso innecesario
Como la culpa que no tenemos
pero a la que nos adherimos
legítimos patricios progresistas
Entre rojos taxicholos y cerros de basura
Para entusiastas El glamour
De los excesos es un vendedor de crisis
existenciales

Entonces no hay perfume que no me haga vomitar
Las arcadas llevan un cartelito
que prohíbe arrojar desmonte / bajo
pena de golpe A dónde ir
con tu cuerpo doblado
Y tus pies gastados
De patear destellantes Latas de atún
lanzando dardos hacia nuestras
tibias glándulas Emplumadas
por El humo llevo alrededor
del cuello un amuleto El amor
es humedad y agitación
Y rápido se evapora




*imagen: didujo "ciudad del hombre araña", crayolas sobre cartulina, de diego martin

kiero lokear contigo (canción indi pop)


Si decimos groserías
para encantar espíritus
animales Qué grito amuleto
he de usar para
alejar tu fantasma
acaso el colirio cristalino
o las gotas de arena
que guardo en el bolsillo
como lágrimas de alegría
que llevo directamente
a la córnea enrojecida
donde nos expandimos
sin comprometernos
sin Precaución ni autorización
mas que la del leve humo



* imagen: martin munkacsi ("espera a lo que soy capaz de hacer")

Arvizu


Yo solo he llorar tanta amargura
yo solo he de pagar esta condena
pero tengo que ahogar mi amarga pena...
Juan Arvizu



Quiero vivir en tu voz, Juan, en su vibración
podría acomodar mi litera, un palo con clavos,
en su messa di voce tomaría mi desayuno
mientras roleo el periódico para susurrarle
a Pessoa con herméticas señales de humo
que la Gloria es una puta demasiado cara
para tu vida, Mi vida, por lo demás, intermitente
luz de neón de la Luciérnaga Night Club
iluminará nuestros días. Allí, aparecido
como las polillas alrededor de algún
parroquiano resplandor, tu voz me encadenará
al rubio espejo del ron donde Narciso se mira
y se vierte desnudo para dar de comer
a las bestias de moho y de seda Bellezas
que no duran de pie más de tres minutos
fáciles en vaciarse de la última gota de sangre,
lo suficiente para doblegar la indiferencia
de las quebradizas sombras que danzan
entre dedos afilados cual llamitas azules
que dejan sobnre lo que tocan una estela
amarilla de cenizas



*Imagen: Billy Brandt, 1945.

Medieval

Para la selva con amor

El cuerpo es un sediento
sólo quiere ser saciado
no le hablo hasta ver
deponer su ambición
entonces le responderé
con una sonrisa de dos puntos
y paréntesis
le diré que es mi juego
no hablarle hasta esperar
que él lo haga primero
como jugar a no parpadear
sosteniendo nuestras miradas
cual espadas en un duelo



*imagen tomada de aquí: http://telasherlinda.blogspot.com/

1º Bilis platónica


Mi ansiedad no me perturba
cuando de ti no poseo
sino tus palabras
evito así tenerte frente a mí
esquivo tu mirada
hablando mas que
por esta pantalla
si no te veo no existes
como el amor que
nadie se tiene aquí

Con tus palabras es otra cosa
no puedo amar lo que no me sorprende
las vacío de tu cuerpo
y las dejo a la deriva
como restos que el mar
abandona a mis pies
pues ellas en nada alimentan
mi ciega esperanza
mi poquita fe

Alberto Hidalgo (Arequipa 1897 - BsAs 1967)

(...)
Era una negrita de diez y ocho años, a mucho dar. Ni delgada ni gorda, al caminar movía el cuerpecito horizontalmente, en forma de oleaje, con una gracia impar, imponderable. Dentro de las órbitas tenía dos lámparas de 600 bujías que hacían un consumo arruinador de kilowatts. Iba de aquí para allá, iluminando los rincones, bailando como sobre cuerdas de circo en las miradas que los hombres le tendían. Todos teníamos ahuecadas las manos, de tanto agarrarle imaginariamente los senos: dos globitos de jabón, blandos como la leche, cuyos pezones se nos entraban inevitablemente por los labios. Yo sabía de memoria los puntos cardinales de su cuerpo. Conocía el camino de su sexo, podía trazar el plano de su voluptuosidad. Y en mi boca guardar el sabor de sus cabellos, de sus piernas, de sus axilas, de su humedad, de sus sudores, de todo.
(...)
En cuanto un hombre es desairado por una mujer, debe considerarse enamorado de ella. Obré de acuerdo con esta pragmática. ¡Estaba enamorado, y de una prostituta! Me aventuré en los usos de los amantes sin suerte. Una tristeza enorme se apoderó de mi espíritu. Y mi cuerpo empezó a trasuntar soledades de mi corazón. Mis ojos se oscurecieron como dos estanques. Perdí el apetito, la tranquilidad, el ápice de bonhomía que me restaba. Desde mi mesa la veía pasar con una avidez inaudita, lamiéndole el cuerpo con los ojos, desnudándola, oliéndola como un perro, poseyéndola cabalmente.
*Tomado de "Filosofía Negra", relato que integra el genial libro Cuentos de Alberto Hidalgo, Talleres Tipográficos, 2005, Lima-Perú. (Edición de Álvaro Sarco)

Final del tragador de humo

Una de las pasiones que abandono
es el humo que me daña Lo dejo
como dejaría a una novia
Que vive para humillarme
Haciéndome insignificante
Accesorio de su deseo El blanco
Donde cebara su ira
Mi garganta
cual los libros que un día
destazó por placer De verme recoger
las hojas esparcidas en el suelo
como sangre arrojada en el baño

Valetudinarios Cía.


La semana pasada me convertí en un surtidor de verde materia. Ingentes cantidades de flema salían de quién sabe qué oscuras profundidades de mis pulmones, por lo demás, dos viejas bolsas de papel bulky. Así, aquejado por una bronquitis aguda fui el mártir de la oficina, ya que no falté casi ningún día. En realidad, la afección nunca me indispuso como para faltar, mas sí me incomodaba. Cada diez minutos tenía que ir al baño para descargar la flema que parecía se me iba salir por ojos, oídos y todos los poros de la cara. Las tibias palabras de apoyo de mis compañeras eran llamadas de atención, ya que consideraban que debía estar descansando y no andar metido en la oficina, con el terrible riesgo de contagiarles; lo que, por supuesto, era mi oscuro propósito. Como sea, recibía agradecido su preocupación. Sin embargo, la inmensa QWERT, quien debe bordear los quince años bisiestos, mostraba su atención por mi deteriorada salud con un extraño gesto de solidaridad. Éste consistía en reducir a la insignificancia mi mal, haciendo para ello un listado de sus dolencias, que iban desde extrañas punzadas en la mano izquierda, lo que podía presagiar un fulminante paro cardiaco, hasta la anemia producida por los minúsculos miomas de su virginal cuello uterino, que podía convertirse en un cáncer. No sé si su intención era levantarme el ánimo o exacerbar mi somática cobardía por la decadencia del cuerpo. En todo caso, lo que sí lograba era desviar la atención de mis compañeras hacia su adiposa e hipocondríaca personalidad, efecto que, por lo demás, me tenía sin cuidado. Quizá, creo yo, era su forma de hacerme sentir bien, y mostrarme que a pesar de mi afección debería sentirme dichoso, pues, no estaba en los umbrales de la muerte, como ella decía sentirse.

El hombre que no podia dejar de masturbarse

Me masturbo tanto que me estoy enamorando de mí
dice la tradición que los narcisos mueren ahogados
por la fascinación de su reflejo
y dice mi experiencia que los gatos suelen purgarse
con las flores de sus orificios (de los narcisos)
Pero esta camisa me aleja tanto de mí
que en el espejo ya ni me reconozco
Una vela parchada ondea en medio del océano, seré yo?

Y el jefe de la tribu dijo


debías de tener como crisma de santidad
una corona de cerros verdosos y no
este maldito desierto alrededor de la nuca
mas no de arena donde los rosados pezones
terminan como dos pececillos boqueando en las cenizas
de un holocausto yunga ofrecido a las rezagadas nubes
para la estación seca de las pantorrillas
abras en la espesura del pubis paracas de albúmina
y los muslos reciban con devoción la espuma
que brota sobre las muertos al galope de las horas
un pulso que se expande en neblina atienda
la sinuosa corriente que corre por la espalda
donde sumerja los dedos ensangrentados el ungido
para seguir descalzo y sediento de caminos