El pinche children

A pochi marimba


El pinche children descorazonado y acodado frente a su pantalla re-lee sus poemitas cursilones, su inutilidad maravillosa (sólo para él, claro está, para su propio dizque regodeo), porque le permite pasar el tiempo sin la desazón de aquella pesada humedad que le deja la oficina de emplastos cervicales. Uno de los únicos problemas del pinche children es que espera demasiado, alguna etérea señal, de las emplumadas que le atraen. Una sonrisa, un aleteo especial, dedicado sólo para él, y se pregunta si acaso eso existe. El problema del pinche children es que ha alejado de su desplumado espíritu la noción de esfuerzo que late en cada acto animal —el pinche children es un animal, de niño fue topo, de adolescente murciélago y de adulto ya nadie sabe—. Esto se relaciona con el acto de conseguir pareja. La hembra puede aparecer como regalo de los dioses y él, como le sucede con todas las suaves y ebúrneas emplumadas, puede pasarse horas contemplándola, imaginándola en otros trances; es decir, desplumada y bajos sus patas y aleteos. E ahí el problema mayor, porque el hecho de proyectar la imaginación junto al deseo sobre la susodicha, lo lleva a generar una serie de expectativas que, obviamente, el objeto de su deslumbramiento no tiene por qué cumplir o realizar. Y así se estrella. Es que el pinche children nunca ha leído a Epícteto, porque sino sabría que la voluntad del otro no depende de él. Tonto es.

Being a son

¿Hay alguna hazaña digna de mayor consuelo
que mantener los privilegios de ser hijo ? Preocupado
por la posición de mantener los huesos intactos
en la combi viajo entre impecables vacas marinas Construyo
mi fragilidad con sus recias pieles estriadas Mi perfil
de vidrio molido requiere dedicación Cincelar
con hermetismo el frente glamoroso como
la caída de un avión incendiado por la cola como
el zumbido de una libélula cogida de la aguja como
si te dispusieras a deshojar blandos órganos
para ir llenando quintales de azúcar rubia Un par
de viejas glorias de yute tal cual la superficie cenicienta
de tus ojeras que te cuelgan como el maduro fruto
de lo lamido y jamás tocado Y con toda la sed del mundo
tras un gramo de cafeína Rebotando en las esquinas
Preguntando por el hijo que rechazó ser
nuestro padre Arrastrando nuestros miembros
sobre la brea cual las armas de los milicianos derrotados
por el recuerdo de la familia que llega
con más esquirlas que una granada detonada
en la tersa faz del narciso Mi hijo
quebrado entre los pétalos y la música
de los metales Mi hijo al que jamás le heredaré
mi única fortuna El vicio de las jornadas solitarias

De Entre Fantasmas

"¡Malditas madres! Primero lo encartan a uno con la existencia y después se mueren, sumándole así a la carga que no pedimos el peso de un dolor que tampoco. ¡Malditas madres! Una madre tiene que morir después que el hijo que parió para que sufra, para que pague, así sólo sea en una diezmillonésima parte, el pecado impagable que cometió." (p.142)








Tomado del furioso narrador del colombiano/mexicano Fernando Vallejo, de su libro Entre fantasmas, que forma parte de El rio del tiempo, 5 libros autobiográficos de su bien vivida vida.

Sobre la intemperancia

La sensatez es distancia, es salirse de la situación que nos envuelve, por encima o por debajo, con el fin de pensarse fuera de ella. Sólo así uno puede ver lo que acarrean nuestros actos. Por lo mismo, la sensatez es abstracción, ya que implica la necesaria proyección para determinar el efecto de nuestras acciones en un futuro no tan lejano. La sensatez es un peso muerto como un ebrio incorregible, aunque para muchos necesario. Yo no arrastro la sensatez, al contrario, me desembarazo de ella, la dejo en la cama, como una novia a la que abandono luego de explotar su propio placer, que es el mío. La sensatez es pérdida también, puesto que cuando uno se piensa está dejando de hacer, no siendo. El ser sensato es un ser incompleto, alguien que pone trabas a su experiencia insignificante, mas vital, vendiéndose a un futuro muelle y predecible. Yo no tolero las pérdidas, debido a lo poco que he vivido, ser sensato significa para mi traicionarme frente al instante, momento en el que mi débil voluntad llena cada uno de mis poros con la fuerza vital de ser siendo cada segundo lo que me rodea. La sensatez es como esa manía de la gente por tomarse fotos para mostrar a los demás las experiencias que los han llenado. En realidad, pura vanidad de decirle al otro: mira yo estuve en este concierto o en tal paradisíaca playa. Pero los sensatos no se dan cuenta que en el momento mismo que los asalta la idea de mostrar lo que viven a los otros dejan de vivirlo desde sí mismos para hacerlo por y para los otros, su instante así se pervierte, se torna superficie y, en casos sumamente especiales, en un puro juego de reflejos. Su experiencia ha perdido en intensidad, ha quedado mutilada en lo más profundo de su naturaleza, ha perdido viada como en el coitus interruptus perdemos el orgasmo. Por eso, si ves a alguien caminando zigzagueante por la calle o colgado de un poste o bailando con él, no lo insultes ni te burles de lo ridículo que pueda parecer, pues él está viviendo desde adentro todo lo que le rodea, siendo un intemperante, el ser más completo de la creación.

Zen-it

I
Amo a las arañas
Amo sus frágiles ocho patas
Amo mi candor zen es una mosca
Con la que las alimento
Como el rojo alacrán -nuestro preferido-
Lo hace de ellas
Colgadas en los rincones
En pleno cuarto creciente
Tapizado de satén rojo sangre
Su telaraña
Ni tan etérea
Ni esclava ciega de la función vacía
La deforma la opacidad la no penetración
El abstracto cascarón de la piel

II
(Una habitación de telo perenne nos acompañaba
Podíamos estar echados en un parque o en el baño
En la fiesta de algún amigo buscando la incandescencia
Con nuestras raídas pieles y su sed de varios cuerpos)

Dialogo entre cómico ambulante (chancadito-de-piedra-pómez) y bala de fuego

— ¿Y quién te gusta?, le preguntó bala de fuego zumbando ardientemente como un chupajeringas.

— Me gusto yo que es otro y muchos a la vez, dijo chancadito de piedra pómez, mientras se miraba en el reflejo de su propia orina,  y sobre todo, me gusto yo porque se parece tan poco a mí, agregó, por eso quiero ser un héroe, quiero sacrificarme por causas nobles como la soledad.

—Todos sacrificamos algo y tu sacrificio es el más común y vulgar porque todos lo hacen, dijo bala de fuego.

—Mi flacura es mi sacrificio también y solo me da la posibilidad de dos lados sucedáneos , el norte y el oeste, replicó Chancadito con cierta sensualidad, agregando:

— Además, mi alma es de papel cebolla,  puedes ver a través de ella, la soledad por el silencio, quizás deberían ser sinónimos, ¿no?.

— ¿?...

— O nombres de gatos y gatas persa...

— ¡Quiero un gato!, dijo súbitamente bala de fuego.

— No creo que sea conveniente, objetó chancadito.

— Acaso crees que no merezco ni un gato por mi estilo de vida, exclamó entre ofendida y coqueta bala de fuego.

— Probablemente te abandone por un hogar menos estoico, continuó chancadito de piedra pómez tomando las manos negras de bala de fuego, y te va a odiar y tendrá pesadillas contigo y luego intentará matarte mientras duermes plácidamente entre sus brazos, ves, o sea por tu seguridad, mejor no tengas novio, perdón, digo gato.

Leporelo blues

Sudo migas de pan y no son para ti, dulce mesera
sino para mis hermanos de plumas grises y mojadas
que me siguen en fila india
cual las nubes gordas y cargadas por las huevas
sobre esta miserable ciudad donde nunca llueve
ni arrecia un viento malo
sólo una correcta indiferencia que me ensombrece
y me deshace en un camino de migas
sobre las escaleras y en todo lo que mi ansiedad toque
me repito sin convicción
no son para ti sino para saciar
la sed de los perdidos pasos entre la maleza
de las buenas intenciones y los deseos encharcados
de café que he dejado sobre la mesa
que has de limpiar junto a las migas de pan
que no son para ti ni tu
cuerpo
joven
dúctil
y lejano

Invocación

Hay días
en que mi más oscuro placer
apenas me arrebata
por eso
déjame
café
humeante anillo
en la boca
del estómago

Hamelin

Los niños son parásitos
menos mal hay repelente contra ellos
la mala cara
y el mal olor

Empty bed blues

I

Hago lo que un adolescente de mi edad
haría con una chica acostada
bocabajo. Leo mi suerte
en las constelaciones de pecas
de su amplio trasero


II

Sólo concibo el sueño
al abandonarme
con exuberancia
a mi propio placer:
arrancarte aquel seco
sonido al despuntar
una a una
con mis dedos
tus pestañas

Nos vimos en una oda de Ricardo Reis

Si lo que leo se parece no a mi vida
sino a lo que de dejar siento, Katherine,
debo decirte que nuestras manos no enlazadas,
nuestros cuerpos cercanos pero sin roce
y nuestra amistad difuminada por el deseo,
que a ninguno con celo aguijonea,
han devenido de las manos póstumas de Pessoa,
a quien seguro no has leído, pero lo intuyes
desde tu cuerpo y su negativa a dejarse rozar
mas que por las inexistentes olas de La Punta
y su calma sacudida por los guijarros de la orilla
que tan bien para nosotros se ablandan,
siendo el regazo donde nos sentamos
a mirar sin ver las aves marinas sobre las aguas
y su oscura tranquilidad
como una mancha de niebla
en la suave noche

De Un rato de filosofía*

" ¿Identidad del individuo? Quimera: no poseemos un alma única, sino una serie de almas; no somos un hombre idéntico, sino muchos hombres sucesivos. En lo profundo de nuestro ser, todos hemos visto nacer y morir muchas personalidades, todos representamos una larga cadena de individuos diversos y aun contradictorios . Una personalidad nace hoy donde otras murieron ayer: cada uno de nosotros quedaría figurado exactamente por una cuna circundada de sepulcros. Estudiémonos, evoquemos el pasado, y contestaremos que vivimos tan ajenos a nuestra personalidad de hace días o quince años como a la del transeúnte que divisamos en la calle. No tenemos, no queremos tener mas individualidad que la presente; no respondemos hoy de lo que hicimos ayer ni responderemos mañana de lo que hoy hacemos: hoy respondemos de hoy, mañana responderemos de mañana. No se concibe, pues, nada mas injusto que las penas reservadas en la Eternidad a los delincuentes de la vida: en uno se castiga la culpa de otros. "
*Ensayo inconcluso, escrito entre 1884 y 1888. Forma parte de "Nuevas Paginas Libres".
Tomado de Antología. Manuel Gonzales Prada. Peisa, 1975.

El viejo saurio se rasca (en el Eka)


Su sed lo fagocita todo Piedras brillantes
enmohecidas por Las memorias colectivas Las uniones
desuniones y reuniones Las risas como enredaderas
colgando de las luces Los vasos de cerveza y su brisa
liberando Las nostalgias comunes Las confidencias pasadas
bajo la espuma de botellas recién destapadas Los abrazos
en medio de un bosque de vociferaciones Las ganas
pisadas La exaltación agonística de la vida bien trajinada
en nuestros respectivos pellejos bien lavados
para la ocasión de darle un poco de carne perfumada
a todo lo ferozmente ido Caras como puertas ruidosas que se abren
al vacío de la esquiva compañía aun humeante
de muchachas de gruesas pantorrillas
cervatillos perseguidos que se difuminan entre las sillas y Las parejas
solitarias vibran como un desprendido racimo de vid
sobre la pista de linóleo suda y tiembla un milenario animal de carga
que retrocede y avanza salta y se desespera en busca de
lo que sea una áspera corteza La cáscara de un glande abandonado
donde frotar su inocente trasero y aliviar la sed que lo apremia

Stoned and Dethroned

El humo tiene dos caminos Y ninguno
es para todos El primero
es el de la izquierda
aquel que continúa el louco camino
del corazón que tenemos en la palma
de la mano como una herida
siempre abierta El segundo
el de la derecha es el de la perdida razón
del gozo El de la cabeza partida
como una fruta madura bajo
una oscura nube de moscas
desprendidas del sueño proceloso
una corriente de orina tibia
que nos arrastrará sin remedio ni regreso

A soplo de jaicu burocrático - lunch time

Angela cortaba
su carne con el cuchillo
al revés
sobre el plato
su nervioso corazón
era un ovillo
de alambres
oxidados

La verdad de la milanesa

La edad que no aparento me contiene
en el pergamino de piel que me he empeñado
en decorar con pequeñas heridas de vanidad
pues ésta me ha mostrado mi mejor angulo
coagulado por un vendaval de finos dedos
y uñas afiladas

Punchauqa


No temas nunca el mar
Que también tiembla
Luis Hernández


Mi falta de entusiasmo por El
sabor de las mujeres de nieve
brilla como el lucero del amanecer
sobre el Huandoy El hombre es la sombra
de un animal que se aburre y tiembla
detrás de azuladas cortinas El displacer
y su oleaje

Apuntes de un oficinista a punto de estallar

Para Betsa

I
Con tu uniforme blanco y tus pasos de niebla
llevas el café más oscuro que la mañana
me ha deparado frente a una silla tan vacía
como mi deseo de agradar


II
Voy siguiendo hasta donde me lleve
el hilo de mi sed El puro café de la tarde
sería el de la azul máquina tragamonedas
sino te hubiera visto sin uniforme ni delantal
detrás de la caja registradora y mi sed
es otra Me sumo a la cola que hay
para pagarte por adelantado Te pido
el café cual la tarde cae con amable
indiferencia Y guardo la correcta
postura que a mi cuerpo le permite
su inflamable timidez Mientras me sirves
sin prisa y con una eficiencia desoladora
observo tus movimientos y las estelas
amarillas que dejan al pasar envueltos
en el ovillo del día a día Ése que
desenvuelves hasta mis planos pies
desta oficina a punto de estallar

De bienaventurados y verduguillos


Se suele decir que hay personas que guardan un reducto interior en donde son ellas mismas, sin imposturas, donde se pueden tender a sus anchas, ya sea boca abajo o boca arriba, para ver las nubes de sus pensamientos pasar sin más sensación que la de una gozosa lejanía; de personas con esta capacidad para ensimismarse se dice que son espirituales. Muchas veces el césped verde y el cielo azulado, donde abandonan el cuerpo, es la música; aunque, personalmente, prefiero estar tumbado sobre una perezosa en una terraza que esté frente al mar y con calaveras y diablitos cual brisa despeinándome los cabellos.
Además, se dice que ese reducto interior necesariamente no es un espacio físicamente solitario y, en realidad, puede estar en cualquier lugar, ya que va con nosotros, está en nosotros. Por ejemplo, cuando las personas espirituales van en las combis y se ubican en el asiento del final, en el que sólo caben tres personas, pero el cobrador embute a cinco, donde todas las ventanas están térmicamente cerradas y a nadie le interesa abrir una porque agradable es sudar entre prójimos, y cuando las temerarias maniobras del chofer hace que el compacto vehículo se escabulla entre camiones y buses jurásicos, con el fin, estoico, de sentir que la horrenda muerte entre fierros retorcidos no sólo está en los noticieros matutinos, pues bien, para olvidarse de todo eso, que les rodea como una danza macabra, las personas espirituales se sumergen en la música de sus mp3 o celulares con mp3.
Allí ellas, que no pueden estirar ni las piernas, recogen su cuerpo y lo abandonan sobre las maceradas aguas de sus reflexiones / pensamientos / recuerdos. Y no sólo eso, hay personas tan etéreas que no sólo les basta con bucear silenciosamente en sus propias profundidades; sino que, alineadas con el universo, emiten hacia la superficie el tarareo de su dicha. Ellas al final del viaje se bajarán bienaventuradas en sus respectivos paraderos donde al verme, con mis mundanales y verduguillos amigos, me donarán sus modernos y pequeños vehículos místicos para acceder a la dicha de vivir en menos etérea y celeste burbuja.

Verdadero manifiesto

"El uso de las representaciones me pertenece de manera inviolable e irrestricta; nadie puede ponerme obstáculos ni obligarme a disponer de él de otro modo que no sea a mi antojo."

Cita del Manual de Epicteto, hecha por Michel Onfray en su libro Cinismos, retrato de los filósofos llamados perros. (pag. 91)


*Se pueden bajar el libro en el siguiente enlace http://www.cuantolibro.com/libro/23045/Cinismos-Retrato-De-Los-Filosofos-Llamados-Perros.html